La amistad: cómo comunicar bien

Sobre la amistad y su importancia he seleccionado tres frases famosas:
“La mejor fuente de placer la aporta la amistad, si no tienes amigos incluso aquello más agradable se vuelve tedioso.” (Santo Tomás de Aquino). Ya Aristóteles había dicho algo muy parecido.
“Con un amigo, las alegrías serán el doble de alegres, y las angustias la mitad de tristes.”
“El verdadero amigo se ríe de tus chistes, aunque no sean muy buenos y sufre con tus problemas, aunque no sean muy graves”.

El “amor de amistad” es muy amplio, se puede considerar incluido en todo amor, también en el conyugal.
No voy a hablar de todos los aspectos, sólo de la comunicación en la amistad porque:
a) Al oír hablar de matrimonios que se han ido al traste es frecuente escuchar “había un problema de comunicación entre ellos”.
b) Al oír hablar de hijos con problemas, se escucha que les falta comunicación con sus padres.
c) También se pierden amigos por ese mismo motivo.

Para mejorar nuestra comunicación conviene considerar que puede fallar:
1) Por exceso
La sinceridad consiste en decir con verdad lo que hay que decir. Hay cosas que no hay que decir, aunque sean verdad. Por ejemplo, hablar a la mujer de los defectos de su madre o de su padre sólo puede traer consecuencias negativas al matrimonio. No lo debe hacer, aunque ella misma critique a su madre.

2) Por defecto
a) poco tiempo en casa
b) pocas comidas juntos
c) pocos encuentros, fuera del trabajo, con los compañeros de trabajo
d) poca apertura de la casa a los vecinos o amigos
e) pudiendo, no dejar abierta la puerta de la habitación para que le interrumpan los hijos o los compañeros de trabajo
f) frecuente sensación de prisa o agobio que no facilita las interrupciones de los demás
g) mucho tiempo aislado mirando el teléfono o con los auriculares puestos
h) pereza en el uso de whatsapp. Por ejemplo, escribir en Navidad “Feliz Navidad” y enviarlo de una vez a todos los contactos y ya está. O bien, responder a un largo whatsapp personal con “ok” o “gracias”.

3) Por mala comunicación
Santa Teresa de Calcuta daba dos consejos fundamentales para una buena comunicación: respete y sonría. De ella son estas dos frases:
– “prométase hacer sentir a todos que hay algo grande en ellos”.
“una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón, guarda nuestra alma en paz, vigoriza la salud, embellece nuestro rostro e inspira buenas obras”.
a) respete:
– recuerde las tres palabras que el Papa aconseja usar mucho: permiso, gracias y perdón.
b) sonría:
– sea simpático, alegre. “El buen humor es la distancia más corta entre dos personas” (Víctor Borge)
– sea positivo, no se queje. El Papa Francisco ha puesto en su despacho de trabajo un cartel con un recordatorio para él, que dice: “prohibido quejarse”.

PARA AUMENTAR LA AMISTAD
1) Olvídese de sí mismo y hable de lo que supone que le puede interesar al otro: de su familia, de sus hijos, de su salud, de su trabajo, de sus aficiones… Muestre interés, demuéstrele que se acuerda del nombre de sus familiares, etc.
2) Deje hablar al otro, dé pocos consejos si no se los piden expresamente y aconseje sin excesivo énfasis.
3) Si resulta oportuno, sonría y haga bromas simpáticas.
4) Transmita serenidad, no mire el reloj, no se queje, no hable mal de nadie.

De 1987 a 1994 he vivido en la misma casa que el Beato Álvaro del Portillo. Cuando leí estos consejos en el libro de Dale Carnegie “Cómo hacer amigos”, me di cuenta de que todo eso se lo había visto hacer a la perfección al Beato Álvaro y que todo el que le trataba le cogía un cariño inmenso, desde el Papa san Juan Pablo II y el Presidente de la República de Italia Francesco Cossiga hasta su barbero, que también era el mío.

EN EL TRABAJO
Veamos cómo puede el médico efectuar la primera visita a un paciente recientemente ingresado en el hospital. Para este caso es conocido el protocolo de Micheal Kahn:
1) Respeto: llame a la puerta antes de entrar a la habitación y espere la respuesta.
2) Cercanía física: dé la mano al paciente.
3) Serenidad: siéntese.
4) Alegría: sonría, si la situación lo permite.
5) Claridad: explique brevemente quién es y cuál es su cometido.
6) Cercanía espiritual: pregúntele cómo está viviendo su estancia en el hospital

Veamos cómo comunicar al paciente un diagnóstico médico muy malo. Es algo frecuente para los oncólogos. El protocolo mundialmente famoso es el de Buckman, también llamado SPIKES, que son las iniciales de los 6 consejos en inglés:
1) Cercanía física y serenidad: elija un lugar tranquilo, apague el móvil, evite interrupciones, salude al paciente dándole la mano, siéntese cerca.
2) Cercanía espiritual (conversar): pregúntele cómo se encuentra hoy.
3) Cercanía espiritual: pregúntele como lleva su enfermedad.
4) Respeto: pregúntele si quiere saber más de su enfermedad.
5) Si es así, explique el diagnóstico con claridad.
6) Cercanía espiritual: siga hablando con él, pregúntele, entre otras cosas, si desea planificar con usted los próximos meses.

AL CORREGIR DEFECTOS
1) Decidir si corregir o no
San Juan XXIII decía una frase que se hizo famosa y que se puede aplicar a la familia, al trabajo, etc: “Conviene ver todo, disimular mucho y corregir poco”.
Por ejemplo, el exceso de consejos y advertencias a los hijos, cansa y quita eficacia a las indicaciones verdaderamente importantes.
2) Decidir si corregir con un comentario general o bien dirigirse a la persona concreta.
Por ejemplo, si uno de mis empleados llega con frecuencia tarde al trabajo, puedo decírselo a él o animar a todos los empleados a que cuiden la puntualidad. Hay que valorar ventajas e inconvenientes.
3) Ver cómo corregir bien
Algún ejemplo:

A) Corregir a un amigo que está traicionando a su mujer (inspirado en el Evangelio):
1) Evite dar sensación de enfado y sea siempre respetuoso.
2) Cercanía física y serenidad: elija un lugar tranquilo, por ejemplo, en casa a tomar un café. Apague el móvil y asegúrese de que no les interrumpan.
3) Cercanía espiritual (escuchar): pregúntele por su mujer y por sus hijos. Pregúntele quizá luego por la otra mujer.
4) Corrija con palabras como éstas: “te estás haciendo daño a ti, a tu mujer, a tus hijos e incluso a esa otra mujer. Sembrando egoísmo no se recoge felicidad para nadie…”.
5) Si no reconoce que está traicionando, no se lo discuta y dígale lo mismo, pero en condicional.

Confrontemos estos consejos con el diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar:
1) Cercanía física: Jesús se acerca al pozo.
2) Cercanía espiritual y serenidad: habla con ella de otras cosas con naturalidad.
3) Le pide que llame a su marido y después le dice que ha tenido cinco maridos y que el que ahora tiene no es su marido.
4) Ya no la corrige. No es necesario.

B) Corregir a un hijo adolescente que ha sacado malas notas (inspirado en Stephen R. Covey “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”):
1) No muestre enfado.
2) Cercanía física y serenidad: si es posible, hagan algo juntos, por ejemplo, merendar.
3) Cercanía espiritual: pregúntele por el motivo de las malas notas y no le contradiga, déjele hablar. Si no habla, no se impaciente, dele tiempo y si sigue mudo, acéptelo.
4) Dígale algo así: “Tienes un problema, si quieres buscamos entre los dos una solución, ¿tú que propones?”.
5) Si da una solución absurda, proponga otra y pregúntele su opinión.
6) Decida finalmente una solución, aunque resulte algo dolorosa para el hijo.
7) Si queda desanimado, se le puede hacer notar lo bien que hace otras cosas o el cariño que se le tiene. Atención al uso de la palabra “pero” porque lo que se dice antes queda devaluado y lo que se dice después queda exaltado. Por ejemplo, conviene decir: “sé que has de mejorar en matemáticas, pero te quiero mucho”. Si se dice al revés devalúa el cariño hacia el hijo.

Nota: Hay un libro interesante sobre este tema: “Cómo hablar para que los niños escuchen. Y cómo escuchar para que los niños hablen” (Adele Faber, Elaine Mazlish).

Álvaro Gámiz

Tienes el poder de hacer que te pasen cosas buenas


Quiero que me pasen cosas buenas.

Propícialas.

¿Cómo?

Vive el momento presente: no estés angustiado por tu pasado ni ansioso ante el futuro.

Y si mi presente es desastroso, ¿qué?

Toma con ganas tu presente: no importa lo que te pase, sino cómo te lo tomas.

Lo dijo Epicteto hace dos mil años…

Tu interpretación de tu presente es decisiva. Ahí detentas todo el poder: ¡alcanza una interpretación que mejore tu vida, que la enfoque hacia la felicidad!

¿De qué depende hacer una buena interpretación?

De tres factores: uno, tus creencias, lo que piensas de la vida…

Pienso que me gusta, por ahora.

Dos: tu actitud, que sepas decirte cada mañana “hoy va a ser un interesantísimo día”.

¿Y eso determina algo?

¡Predispones toda tu bioquímica en esa orientación, está comprobado!

¿Y tres?

Adiestra tu sistema reticular activador ascendente (SRAA).

¿Mi… qué?

Así se llama tu función cerebral de filtraje de información: tu cerebro recibe a cada instante varios millones de bits de información… y tu SRAA se fija sólo en los alineados con tus intereses.

Una embarazada ve cochecitos de bebé por todos lados: ¿es eso?

Eso es. Tu mente coopera con tus propósitos, intenciones, ilusiones…: con tu atención.

¿Mi mente modela mi realidad?

“Descubrir algo nuevo puede ser ver lo viejo con otros ojos”, dijo Proust. Cada mañana imagina un objetivo para ese día, un desafío, algo que anhelas que te suceda.

Como la famosa ley de la atracción.

Cuándo sabes lo que quieres, es más fácil que te pase, pues te darás cuenta si te pasa.

Me conviene mucho, pues, saber lo que quiero, dibujarme un proyecto vital…

“Cuándo sabes a qué puerto vas, todos los vientos son favorables”, dijo Séneca. Si no lo sabes…, ningún viento será bueno.

¿Algún ejemplo práctico?

Una amiga me decía, desesperanzada: “No encontraré un hombre que me quiera”. Le pedí que sustituyese esa idea por la imagen del hombre anhelado. “De mundo, viajero, aventurero…”, me dijo. Así activé su SRAA.

¿Y?

Al día siguiente, en el AVE, el hombre de su asiento vecino consultaba en un portátil… viajes a Birmania.

Era él.

Hoy están juntos.

Espero que para bien.

Mi amiga ya sabe atraerse cosas buenas.

Deme otro consejo para eso.

Conecta con tus pasiones verdaderas. De­sempeña un trabajo que te ilusione. Y persevera. Esto hoy va de capa caída…

¿Sí?

El umbral de frustración ha descendido, nos frustramos pronto. Enseña a un niño a perder: le fortalecerás ante reveses de la vida.

¿Así le educaron sus padres?

Mi madre, economista como mi abuelo, Fabián Estapé, me llevaba de niña a sus gestiones en la Bolsa de Barcelona. Y allí, en vez de fijarme en las cotizaciones, yo le decía a alguno de aquellos agentes: “Le noto triste”.

Le salía la psicóloga.

Eso me dijo mi madre: “Dedícate a lo de tu padre”.

El psiquiatra Enrique Rojas.

Mi maestro. Y como a él, me interesan las personas y su felicidad, escuchar, ayudar.

De todo lo aprendido de su padre, destaque algo.

Que el buen terapeuta sabe generar un vínculo de amistosa armonía con su paciente.

Señáleme lo último que la ciencia aporte a su trabajo.

Que el cáncer es de origen multifactorial, y un factor de riesgo son las emociones.

Vaya.

Si tu imaginario es ansiógeno, tu ansiedad generará más cortisol del necesario…, lo que desgasta el sistema inmunitario, lo que a su vez inflama el organismo…

¿Inflama?

Colitis, faringitis, artritis, amigdalitis… Insomnio, caída de cabello, taquicardias, palpitaciones, envejecimiento… e irritabilidad. Y mala irrigación del lóbulo prefrontal: pérdida de memoria y concentración… Y, claro, te deprimes: la depresión es un estado inflamatorio de la mente.

Me temo que vivimos en un siglo inflamatorio.

Es así, por tanto perfeccionismo: queremos hacerlo todo perfecto. Por cronopatía: le pedimos demasiado a cada minuto. Por controlarlo todo: incluso el futuro de los hijos…

¿La receta es… que me relaje?

Toma tú las riendas de tu propia vida. Y rodéate de personas-vitamina. Y háblate bien: que tu pensamiento use palabras alegres, constructivas, ilusionantes, ¡sin quejas! Mira algo con interés, y se volverá interesante.

¿No es eso autoengañarme?

Puestos a autoengañarte, que sea para bien.

Marian Rojas Estapé
https://www.lavanguardia.com/lacontra/20190208/46288773841/tienes-el-poder-de-hacer-que-te-pasen-cosas-buenas.html