La clave para conectar con los demás

La vida son relaciones. Todo gira en torno a las relaciones.

Nada hay más fundamental e importante para la marcha de un negocio que el establecimiento de relaciones duraderas: tratar con gente conocida y con la que uno se lleva bien, que a su vez te conocen y a quienes les caes bien.

En igualdad de condiciones, a la gente le gusta hacer negocios con la gente que conoce y tiene confianza; y en desigualdad de condiciones a la gente le sigue gustando hacer negocios con la gente que conoce y tiene confianza.

Y las relaciones personales se basan en 4 cosas por este orden:

1. Llevarse bien con los demás.
2. Gustarles.
3. Persuadirles.
4. No defraudarles.

Lo primero de todo, antes de vender (persuadir), es conectar emocionalmente, esto es, llevarse bien y gustar a los demás, porque es difícil que alguien que te cae mal te venda algo. La pregunta es inmediata: ¿Y cómo conectar emocionalmente (llevarse bien y gustar) con la gente? Sólo hay una manera:

Interesándote por los demás

Tres autores incluidos en incluido en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 11ª edición) son de la misma opinión. Robin Sharma dice: «Cuando pienses en otros más que en ti mismo, mucha gente empezará a pensar en ti». También John C. Maxwell escribe: «Es difícil encontrar un terreno común con otros cuando el único en el que te concentras es en ti mismo». Y Dale Carnegie señala: «Se pueden ganar más amigos en 2 meses interesándose en los demás que en 2 años intentando que los demás se interesen por nosotros».

¿Y qué significa interesarse por los demás?

1. ACEPTA A LA GENTE.
En la medida que te lleves bien con gente más diversa, más oportunidades de hacer negocio y más posibilidades de recibir ayuda. Si sólo te gusta la gente que lleva corbata, dejarás de lado a mucha gente; si sólo te gusta la gente que tiene estudios, dejarás de lado a mucha gente. Y así con todo. La gente no es binaria, todos tenemos puntos fuertes y débiles, virtudes y carencias. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

2. NO IMPONGAS TUS VALORES.
Son escasos (ninguno) los ejemplos de personas que imponen sus valores y consiguen seducir a los demás. Está bien tener opinión propia y hacerla saber a los demás. Pero otra cosa es creer que uno lleva razón y los demás son los equivocados siempre. La mayoría de la gente se cree que es muy lista y el resto es idiotas. Mucha gente critica a Donald Trump —lo cual es respetable— pero también es respetable que mucha gente le ha votado (aunque a ti no te guste).

3. ESTUDIA QUIÉNES SON.
La mejor manera de relacionarte con los demás es entrando en su mundo. Para poder conectar con la gente es importante conocerles, y para conocerles es importante saber de dónde vienen (dónde nacieron, estudiaron, vivieron), en qué trabajan actualmente (lo que hacen) y cuáles son sus aspiraciones (planes de futuro). Si les conoces, les pondrás entender y aceptar, y también ayudar y apoyar para que logren sus objetivos. Escuchar es la clave para comprender cómo son los demás. La empatía es esencial.

4. INDAGA LAS PASIONES COMPARTIDAS.
Pocas cosas unen tanto a la gente y derriban tantas barreras emocionales como las pasiones compartidas. Si a ti te gusta la poesía y a mí también, es difícil que te caiga mal; si a te gusta montar en bicicleta y a mi también, es más difícil que no te soporte; si a ti te gusta esquiar y a mí también, es más difícil que nos llevemos mal. La gente fuera del trabajo se relaja y permite conectar mejor.

5. DESCUBRE LOS INTERESES COMUNES.
Si no hay pasiones compartidas, hay otro aspecto que genera mucha conexión emocional: los intereses comunes. Haber estudiado en el mismo colegio o universidad, veranear en la misma ciudad, ser del mismo pueblo, tener amigos comunes, seguidor de un equipo de fútbol, llevar a los hijos al mismo colegio… todo eso ayuda al acercamiento con la otra persona.

6. PRACTICA EL HUMOR.
Si no encuentras pasiones compartidas o intereses comunes (casi siempre los hay), intenta poner un toque de humor. Es difícil que te caiga mal alguien que te hace reír. El humor es un gran pegamento en las relaciones sociales. «El humor es la distancia más corta entre dos personas», decía Víctor Borge. El humor, sin caer en la risa fácil, une a la gente. Por si te sirven de referencia te dejo dos libros: Como hacer negocios con humor y Humor y persuasión.

7. HAZ UN FAVOR.
Hacer un favor no es una obligación, es una oportunidad. Cada vez que haces un favor a alguien te ganas su amistad. Siempre que alguien te pida un favor y esté en tus manos, hazlo. Y todavía tiene más valor si haces un favor sobre tres temas: salud, dinero o hijos. Son temas de supervivencia, y eso tiene más valor (recuerda a Maslow). Sin salud, no se puede vivir; sin dinero, tampoco; y los hijos es lo más importante para todos. Eso sí, cuando hagas un favor, no mires el marcador y quieras cobrártelo demasiado pronto, porque se volverá en tu contra.

8. PIDE AYUDA.
Porque pedir ayuda es hacer sentir importante a la gente. Es reconocer que los necesitas. Y como decía el psicólogo William James: «la necesidad humana más universal es la necesidad de ser apreciado». Cuando alguien nos halaga o elogia, nos tiene ganados. Puedes leer El incalculable valor del elogio.

9. APORTA VALOR.
Si sabes que alguien está trabajando en un tema concreto, y lees un artículo sobre eso, envíaselo. Si sabes que alguien busca a alguien concreto para un proyecto y conoces a alguien, preséntaselo. Si eres experto en algún, y alguien te pida que leas algo que ha escrito, hazlo. Intenta ser una persona de valor para los demás, un conector, tiende puentes, ayuda con tu presencia y colaboración que los demás crezcan.

10. PON EN VALOR A LOS DEMÁS.
Siempre que puedas, aprovecha para destacar las cualidades o éxitos de los demás. Si encima eres una persona de autoridad, el valor es mayor. La publicidad y el autobombo siempre son sospechosos, mientras que cuando los elogios vienen de terceros adquieren credibilidad. El reconocimiento siempre es poderoso, hacerlo en público lo es mucho más.

11. NUNCA CAIGAS EN LA ARROGANCIA.
Pocas cosas nos distancian emocionalmente tanto de los demás como la prepotencia. Como dice Eva Collado (@evacolladoduran, «la humildad es clave para una marca personal duradera». La humildad tiene una fuerza muy poderosa para conectar. Tú no lo sabes todo y los demás son mejores que tú en algo. Todo el mundo puede ser tu maestro y de todo el mundo puedes aprender si te dejas enseñar. La falta de humildad nos despoja de todo sentido crítico que es donde se asienta la capacidad de aprendizaje. Sin humildad, antes o después, acabas estrellándote.

12. CONTESTA RÁPIDO.
Si alguien te hace una consulta, te llama o te pide un favor, intenta contestar o actuar rápido. Una buena acción que llega tarde es una mala acción. En un mundo hiperconectado, la rapidez es un valor, porque poca gente lo es. La lentitud, en muchos casos, indica indiferencia. La lentitud te hace perder valor. Ser rápido te vuelve más encantador.

13. PERSONALIZA AL MÁXIMO.
En todas tus acciones (mails, invitaciones a eventos, felicitaciones de Navidad…) intenta personalizar al máximo. Estandarizar es tratar a todos por igual; personalizar es hacer sentir a cada persona única. En cada acción que realices intenta vincularla con algo personal de la otra persona. Exige mucho más tiempo y energía, pero te aseguro que merece la pena y es mucho más rentable.

14. ADOPTA ALGUNAS ESTRATEGIAS.
Eso sí, con naturalidad y normalidad, no de manera forzada:
— Sonríe. Cuando veas a alguien. Lo que estás transmitiendo entre líneas es: estoy encantado de verte. Y eso nos gusta a todos.
— Saluda. Hazlo tú primero. No caigas en el orgullo. No se trata de quedar por encima de nadie, sino de caer bien. Cuando alguien da el primer paso, nos gusta.
— Recuerda los nombres. El olvido, en cierto modo, es falta de aprecio. Si tienes mala memoria, cuando conozcas a alguien apúntalo en una tarjeta para próximos encuentros.
— No crítiques, no condenes, no juzgues. Simplemente respeta a los demás.
— Pregunta. Hacer preguntas a los demás es interesarte por ellos.
— Sé educado. Por favor y Gracias, son dos expresiones que no deberíamos olvidar.
— Celebra los éxitos de los demás. La envidia nos aleja emocionalmente de la gente.

15. CONECTAR EN REDES SOCIALES
Vivimos en un mundo hiperconectado de redes sociales. ¿Cómo conectar aquí? Un like, un comentario, un mensaje directo o un retweet son formas fáciles y sencillas de mostrar interés por la gente. Guy Kawasaki escribe en su libro El arte de cautivar escribe: «El retweeting es la forma más sincera de halago».

Para acabar, y como decimos en Tu futuro es HOY (Alienta, 3ª edición): «Para ser interesante, interésate por los demás. Nos interesan los demás en la medida que se interesan por nosotros». En otras palabras:

«Puede que yo no sea la persona más interesante,
pero sí soy la que más me interesa»

Francisco Alcaide hernández
http://www.franciscoalcaide.com/2017/06/la-clave-para-conectar-con-los-demas.html?platform=hootsuite

6 maneras de agradar a los demás

agradar
1) Interésese sinceramente por los demás.

2) Sonría.

3) Recuerde que para toda persona, su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma.

4) Sea un buen oyente. Anime a los demás a que hablen de sí mismos.

5) Hable siempre de lo que interese a los demás.

6) Haga que la otra persona se sienta importante y hágalo sinceramente.

Dale Carnegie

6 frases que no debes decir nunca a nadie

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1. No me importa

Lo que los demás entienden: déjame en paz. Tengo mejores cosas que hacer que escucharte.

Dile que te interesa lo que tiene que decir pero que ahora no es un buen momento para hacerlo. Cuando tengas un rato libre le invitas a que te cuente eso que quería contarte, pero es importante que le aclares a esa persona el por qué de no poder o querer escucharlo cuando quería contártelo.

2. Estás equivocado

Lo que los demás entienden: no sabes hacerlo. Eres tonto. Eres inútil.

Hay una cosa que aprendí en mi carrera y que ahora voy a compartir contigo: son las conversaciones yo-tú. Normalmente, acostumbramos a hablar con tú; “no lo entiendes, te equivocas, hazlo mejor…” y un largo etcétera. Pero, ¿cómo sonarían esas frases si hablásemos con yo?

“Creo que podrías hacerlo mejor, según mi modo de verlo, mi opinión es distinta, yo te recomendaría”. Menuda diferencia, ¿verdad? La próxima vez prueba a cambiar la conversación tú por la yo, verás qué cambios.

3. Te lo dije

Lo que los demás entienden: ¿has visto como lo has hecho mal?. Tú te lo has buscado. Yo soy mejor que tú.

Reflexiona y piensa el sentido, es decir, el para qué de tu frase. ¿Acaso vas a aportarle algo positivo a esa persona? Todo lo contrario, necesita tu ayuda más que nunca. Como dice el refrán, no hagas leña del árbol caído, y trabaja para que ese árbol vuelva a agarrarse a la tierra y florecer. No importa qué y cómo pasó, lo único importante aquí es que puedes dar tu ayuda, y hay alguien que la necesita. ¿Estás dispuesto a dársela?

4. Eso debería ser fácil

Lo que los demás entienden: eso es fácil, y si no consigues hacerlo es que eres un inútil.

El nivel de dificultad es percibido de manera distinta por cada persona. Hay personas que tienen mucha habilidad para unas cosas y otras personas que tienen habilidad para otras. Y si tú estás diciéndole a alguien que lo que está haciendo es fácil, estás discriminando su destreza para hacerlo.

Uno no sabe cuán larga puede ser la muralla china hasta que no se pone a recorrerla, pues algo parecido pasa aquí. Opinar desde fuera puede ser fácil, pero las cosas no se perciben igual cuando eres tú el que está dentro. Y sino, piensa si a ti te gustaría que alguien opinara de lo que haces diciendo que eso parece fácil. No es agradable, ¿verdad? Piénsalo la próxima vez antes de decírselo a nadie.

5. No puedes hacerlo

Lo que los demás entienden: da igual lo que te esfuerces, no lo vas a conseguir así que ¿por qué intentarlo?

¿Por qué diriges a alguien al fracaso? Puedo entender que no quieras que tu amigo se hunda y que sientas el deber de avisarle, pero entonces yo te pregunto: ¿quién te da el derecho a ti de juzgar lo que es bueno o malo para los demás? ¿Y si el fracaso es un paso más hacia su crecimiento?

Debes apoyar a los amigos que se atreven, que emprenden, que se arriesgan por conseguir lo que quieren. No alimentes sus miedos, alimenta sus sueños.

6. Buena suerte

Lo que los demás entienden: da igual lo que hagas, no depende de tiLa suerte es la que decide.

No atribuyas nunca el éxito de los demás a que tuvieron suerte. Las personas están donde están por lo que valen. La próxima vez en lugar de buena suerte, prueba con un “creo que lo conseguirás”, “estoy seguro de que podrás hacerlo”. Verás cómo mejora.

Nuestras palabras provocan emociones en los demás. Elígelas bien. Yo, como siempre, te espero en la próxima. Un gran saludo y un abrazo, Andrea.

Aquí dejo un vídeo que al igual que estás frases, pueden llevar a malentendidos y prejuicios innecesarios.

Andrea Méndez

https://www.euroresidentes.com/empresa/motivacion/6-frases-que-no-se-deben-decir-nunca