Índice

1) Empatía en general
Prohibido quejarse (Salvo Noè)‎
Cómo convencer (David Baró)
La vida hoy
Vídeos de empatía en general
Vídeos de virtudes complementarias a la empatía
Frases sobre la empatía
Para ser felices (Martin Seligman)
5 trucos para tener éxito (Shawn Accor)
La empatía, ¿un don o una habilidad? (Teresa Pereda)
La empatía (encuentra.com)
12 consejos para convencer (Dale Carnegie)
6 maneras de agradar a los demás (Dale Carnegie)
100 Reglas de sentido común para los líderes (euroresidentes.com)
6 frases que no debes decir nunca a nadie (Andrea Méndez)
La empatía: cinco consejos para desarrollarla (Carlos J. Tormo Sánchez)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)
La sonrisa y la alegría (Carlo de Marchi)
La empatía y las otras virtudes (Álvaro Gámiz)

2) Empatía en la familia
Frases sobre la familia
El diálogo en la pareja (sposa.ilbello.com)
Vídeos de empatía en la familia
Para ser felices (Martin Seligman)
¿Qué es un abuelo?
Algunos consejos para un hijo (Jackson Brown)
13 consejos del Papa Francisco para un buen matrimonio en la Amoris Laetitia
La aventura del matrimonio (opusdei.es)
Vivir juntos antes de casarse: ¿qué tanto conviene este periodo de prueba? (lafamilia.info)
Los 7 secretos de un amor duradero (hacerfamilia.com)
Decálogo para novios (Wenceslao Vial)
21 Reglas no negociables que cada matrimonio debe seguir (Tay Cuellar)
Convivir en familia: el arte de perdonar (Jutta Burggraf)
6 hábitos que debes mantener para tener una relación feliz (mejorconsalud.com)
La vida a una carta (José Luis Martín Descalzo)
10 ideas para la familia (Aquilino Polaino)
Empatía en el noviazgo (Lidia Magaña)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)

3) Empatía en la educación de los hijos
Educación y comunicación (Miguel Angel Robles)
Vídeos de empatía en la educación de los hijos
Algunos consejos para un hijo (Jackson Brown)
Sexualidad y género (Lawrence S. Mayer)
Qué hacer cuando los hijos se alejan de Dios (lafamilia.info)
No premies las obligaciones de tus hijos, valóralas (Elena Roger Gamir)
Por qué el aburrimiento es bueno para tu hijo (Laura Markham)
Juegos de género (Juan Manuel de Prada)
10 claves para educar (María Redondo)
10 conductas de los padres que entorpecen la educación de los hijos (Mayte Rius)
Decálogo para formar un delincuente (Emilio Calatayud)

4) Empatía con los amigos
Consejos para cultivar la amistad
Carta supuestamente de Albert Einstein a su hija Lieserl
La clave para conectar con los demás (Francisco Alcaide)
6 maneras de agradar a los demás (Dale Carnegie)
6 frases que no debes decir nunca a nadie (Andrea Méndez)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)

5) Empatía en el trabajo
Cómo convencer (David Baró)
La empatía del buen médico (Micheal Kahn)
Vídeos de empatía en el trabajo
Algunos consejos para un hijo (Jackson Brown)
Conecta con tus clientes a través de la empatía (elconfidencialdigital.com)
Cómo comunicar bien (es.wikihow.com)
5 trucos para tener éxito
9 consejos para dirigir a otras personas con empatía (Dale Carnegie)
Consejos para triunfar en una entrevista de trabajo (Xabier López Sastre)
100 Reglas de sentido común para los líderes (euroresidentes.com)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)

6) Empatía con el dolor
Lo que nunca debes decir a los padres que han perdido un hijo
Todo lo que debe decir (y lo que no) al dar el pésame (José Carlos Bermejo)
Los 5 remedios contra la tristeza (Carlo de Marchi)
Cosas que no deberías decirle a quien padece depresión (mejorconsalud.com)
Cómo consolar a quien ha perdido un ser querido (educación.elpensante.com)

7) Empatía y Dios
Reza por mí (Miguel Angel Robles)
Cómo hablar de Dios hoy (Garret Johnson)
Cómo hablar de Dios en público (Sebastián Campos)
Una brizna de hierba (Walt Whitman)
Vídeos sobre la comunicación de la fe
Qué hacer cuando los hijos se alejan de Dios (lafamilia.info)
Filiación divina e intimidad con Dios (javier Sesé)
7 enseñanzas del Papa Francisco sobre la comunicación de la fe
Oración: empatía con Dios (Álvaro Gámiz)
Cómo defender la fe (Catholic Voices)
La vida a una carta (José Luis Martín Descalzo)
Sólo semillas (José Luis Martín Descalzo)
Diez claves para la comunicación de la fe (Juan Manuel Mora)
Comunicar la fe (Jutta Burggraf)

Links interesantes
http://hacerfamilia.com/
http://lafamilia.info/
http://www.solohijos.com/
http://www.conectacec.com/
http://www.interaxiongroup.org/
http://www.interrogantes.net/
http://empatici.com/
http://www.psicologiaevitacristiana.com/
http://catholic-link.com

Prohibido quejarse

Salvo Noè, psicólogo, terapeuta y experto en procesos formativos

Noè abordó al Papa en la plaza San Pedro para obsequiarle con un cartel con la señal de prohibido circular en el que rezaba: “Prohibido quejarse”. “El papa Francisco reaccionó con sorpresa pero le dijo a su secretario que quería ese cartel colgado en la puerta de su despacho”. Así nació una amistad que culminó con la segunda edición del libro Prohibido quejarse (San Pablo) prologado por el Pontífice y que se ha convertido en un superventas en Italia con más de 25.000 ejemplares vendidos. Noè identifica el victimismo y la queja como el recurso privilegiado de la comunicación social de nuestros días y llama a sustituir ese virus paralizante y contagioso por el entusiasmo, la gratitud y la responsabilidad para mejorar nuestra vida.

¿Nos quejamos ahora más que nunca?

Sí, la actitud de queja se ha cronificado, se ha convertido en un modo de afrontar la vida.

¿Somos una sociedad de quejicas?

Sí, nos quejamos por una profunda sensación de vacío, la incapacidad de dar sentido a nuestra vida; y también porque es un mecanismo eficaz para manipular a los demás. Somos víctimas de un profundo egocentrismo.

La queja, ¿una costumbre limitadora?

Una desvalorización de uno mismo y de los demás que bloquea toda salida. La queja impide al cerebro trabajar para encontrar soluciones y crear nuevas oportunidades. Sabemos que donde va el pensamiento, la energía fluye y crea, pero la queja es estéril.

¿Y por qué nos quejamos ahora más que nunca?

Nuestros antepasados tenían los códigos de la inteligencia de la vida que nosotros hemos sustituido por la inteligencia tecnológica y nos hemos perdido.

¿La queja es un hábito hereditario?

Nos quejamos porque hemos escuchado a otros quejarse. Se aprende por imitación. En las familias los niños se acostumbran a escuchar a los adultos quejarse, y esta costumbre se vuelve deletérea.

¿Cómo cambiar ese hábito venenoso?

Si cambiamos las costumbres, cambiamos el carácter. La queja es una tela de araña que tejemos a diario. Debemos desplazar la energía de la queja a las soluciones, a las propuestas.

¿Qué propuestas?

Se trata de amar la vida, aumentar nuestras competencias, compartir relaciones más auténticas, tener valores reales y esperanza en el futuro. Tiene mucho que ver con la autoestima.

Dar valor a nuestra vida, entiendo.

Una persona que cree poco en si misma se parece a un árbol al que se le cortan regularmente las raíces para impedir que crezca.

Siempre me han entristecido los bonsáis.

Debemos retornar a las raíces, alimentar los valores auténticos, que crezcan. Responsabilidad viene del latín responsum abilitas, es decir: capacidad de responder.

¿A los avatares de la vida?

Para salvarnos del victimismo crónico y dejar de echarle a los demás y al mundo la culpa de nuestra incapacidad, necesitamos desarrollar tres competencias esenciales.

¿Cuáles son esas competencias?

El conocimiento, es decir, el saber. La capacidad, que es saber actuar; y el comportamiento, que consiste en saber ser.

¿El conocimiento salva del victimismo?

Hay que adquirir habilidades, lo cual requiere conocimiento y esfuerzo: no hay atajos. Pero no dejemos nunca que lo que no podemos hacer interfiera con lo que podemos hacer.

Eso es inteligente.

Y hay que saber vivir nuestras emociones: siéntete dentro de ti mismo y deja fluir todo lo que te habita. Si estás enfadada, sigue enfadada. Acoge y respeta tus emociones, se trata de gestionarlas, no de cambiarlas.

¿Y si nos sentimos limitados, débiles, frágiles y cansados?

Hay que hacer músculo emocional, echarle más ánimo, valor, ganas, decisión… para ir a mejor. Empezar por entender lo que queremos de verdad, buscar en nuestro interior esa potencialidad que no estamos expresando.

Venirse arriba.

En nuestra interioridad encontraremos las ganas de vivir una vida digna de ese nombre: qué es lo que deseo, qué espero de mí… Toda dificultad esconde una bendición.

Usted hablaba de enfermedad social…

Necesitamos compartir, y eso significa encontrarse, respetarse , mirarse a los ojos, escucharse y decirnos a nosotros mismos y los unos a los otros lo que deseamos realmente, y así los encuentros se vuelven abrazos.

Bonito.

Necesitamos encuentros de verdad, este es el único camino para cambiar la vida, porque juntos podemos cambiar, porque los abrazos son las alas del corazón.

¿Su propuesta es que nos abracemos?

Sí, tanto físicas como psíquicamente y a nivel simbólico. Cada uno de nosotros es diverso, pero en el encuentro nos convertimos en una unidad: una familia, una escuela, una clase… se convierten en una peculiar unidad.

Lanzó usted una propuesta hace años: dedicar el segundo curso de bachillerato a la comprensión de la vida.

Una propuesta que mantengo y por la que peleo. Debemos invertir en el crecimiento humano, enseñar a los niños la inteligencia de la vida, abrir sus corazones a la alegría, hacerlos bailar, cantar, y enseñarles a vivir y expresar las emociones, a respetar al otro, a mirarse a los ojos.

¿Por qué en segundo de bachillerato?

Yo defiendo un año integrativo, para que antes de que se encaminen a escoger un futuro puedan afrontar esa decisión sabiendo en qué tipo de hombre o de mujer se quieren convertir.

¿Ha hecho una propuesta concreta al gobierno italiano?

Sí, y espero respuesta, y seguiré insistiendo; y también se la hago al gobierno español a través de esta entrevista. Creemos sinergia y procuremos cambiar a mejor todos juntos, porque como dice el papa Francisco: quejarse hace daño al corazón.

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20181012/452305399997/y-asi-los-encuentros-se-vuelven-abrazos.html

Cómo convencer

“Sólo hay un modo de lograr que alguien haga algo: ¡lograr que quiera hacerlo!”, enseña el pionero de las ventas Dale Carnegie.

A ver: primera táctica.

Sonríe. Sonríe de verdad. Es mágico. ¡Queremos que nos sonrían!

¿Y si un día no tengo ganas?

Pues déjalo estar ese día: nada peor que una sonrisa falsa. Aunque puedes intentar algo…

¿Qué?

A solas, fuerza tu sonrisa: si persistes, ¡tu ánimo acabará alegrándose! Y acabarás por sonreír de verdad.

Segunda técnica.

La gente compra a la gente que le gusta. Y, para gustar al otro, acompásate al ritmo de respiración del otro, a sus movimientos, sus gestos, su volumen y tono de voz, su léxico…

¿Y así le gustaré más?

Facilitarás vuestra conexión y encaje. A menudo sucede de modo espontáneo: ¡mejor!

¿Es un mecanismo natural en los buenos vendedores veteranos?

Sí, y seguro que esos vendedores son ambivertidos: ni muy introvertidos ni extravertidos en exceso. Y practican la escucha activa.

¿Qué es la escucha activa?

Escuchas al otro… y además logras que sienta que le escuchas: le miras a los ojos y a la boca, intercalas breves interjecciones (“ajá”), repites algún final de sus frases…

Qué fácilmente se deja engatusar nuestro cerebro…

¡La mente inconsciente es la que manda! Todos elegimos con la emoción…, y luego justificamos nuestra elección con la razón.

¿Con qué técnica me dirijo al inconsciente del otro?

Nuestro inconsciente no computa el no. Si yo ahora te digo: “¡No pienses en un gato cazando ratones!”… tú, ¿en qué piensas?

¡En un gato cazando ratones!

Por eso, en vez de “no es caro”, di “es buen precio”. En vez de “no es difícil”, di “resulta fácil”. En vez de “no se preocupe”, di “quédese tranquilo”. ¡Y no digas nunca “no voy a molestarle” o “no voy a robarle tiempo”!

Porque el otro entenderá que vas a molestarle y que vas a robarle su tiempo.

Y cuidado con el “pero”: ¡es un borrador universal! Si dices “tu paella es buena… pero le falta sal”, has dicho que es sosa. Usa “aunque” o “y”: son menos excluyentes. O inviértelo, así: “Le falta sal… ¡pero está buena!”.

¿Algún otro truco? ¡Perdón: técnica!

Usa palabras hipnóticas: el nombre propio del otro ¡es miel en sus oídos! Intercálalo al hablarle. Y hay patrones hipnóticos: “Una de las cosas que le gustarán de este coche es que…” ¡y añade luego lo que quieras!

Se abre un abanico de bondades, claro…

Resulta hipnótico afirmar “el hecho de que usted haya conectado con nosotros indica que…”: creas así un vínculo estimulante.

David Baró
https://www.lavanguardia.com/lacontra/20180811/451281049317/se-como-hacerte-creer-que-se-en-que-estas-pensando.html

La vida hoy

Casas grandes,
familias pequeñas

más diplomas,
menos sentido común

conoces el mundo,
no conoces a los vecinos

mucho rendimiento,
poca paz de espíritu

mucho conocimiento,
menos sabiduría

agendas llenas,
poco tiempo para amar

muchos amigos virtuales,
pocos reales

muchos humanos,
poca humanidad

buenos relojes,
sin tiempo para nada

Nacemos sin traer nada,
morimos sin llevarnos nada…
y en el intervalo entre la vida y la muerte
peleamos por aquello que no trajimos
y que no nos llevaremos.