Para ser felices (Martin Seligman)

Martin E. P. Seligman es un famosísimo psicólogo americano, nacido en Nueva York en 1942, que ha dedicado su vida a estudiar cómo mejorar el bienestar de las personas. La conclusión a la que llega es que el bienestar se debe a 5 elementos:

1) Sentir emociones positivas
2) Esforzarse por utilizar las propias potencialidades
3) Seguir un ideal y dar un sentido a la vida
4) Obtener resultados, cualquiera que sea el objetivo elegido
5) Vivir relaciones positivas y gratificantes

Para utilizar las propias potencialidades conviene considerar 6 virtudes muy importantes: sabiduría, coraje, humanidad, justicia, templanza y trascendencia.

Cada una de ellas reagrupa varias virtudes llegándose a estas 24 virtudes que facilitan el bienestar:

Sabiduría
1. Curiosidad
2. Deseo de aprender
3. Pensamiento crítico
4. Ingenio
5. Perspectiva

Coraje
6. Valentía
7. Perseverancia
8. Integridad, honestidad
9. Vitalidad, pasión

Humanidad
10. Amor, capacidad de amar y de ser amado
11. Cordialidad
12. Inteligencia emocional
13. Sentido cívico
14. Equidad
15. Liderazgo

Templanza
16. Capacidad de perdonar
17. Humildad
18. Prudencia
19. Autocontrol

Trascendencia
20. Capacidad di apreciar la belleza, capacidad de asombrarse
21. Gratitud
22. Esperanza
23. Sentido del humor
24. Espiritualidad, fe, sentido religioso

Los placeres de los sentidos decrecen con la repetición: conviene moderarlos. En cambio las virtudes como la esperanza o la gratitud nos hacen un gran bien y nunca cansan: por ejemplo fomentar los recuerdos positivos o escribir mensajes de agradecimiento. Lo mismo se puede decir de la capacidad de perdonar o del sentido del humor con nosotros mismos.

“No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás” (León Tolstóy).
Seligman pone como ejemplo de la más alta felicidad a quien como santa Teresa de Calcuta se entrega a un gran ideal en favor de los demás.

Puede ampliar la información con estos vídeos:
https://www.ted.com/talks/martin_seligman_on_the_state_of_psychology?language=es
https://www.youtube.com/watch?v=UYJhParRZog

Álvaro Gámiz

Frases sobre la empatía

– A la globalización de la indiferencia hay que contraponer la globalización de la empatía.
(Papa Francisco)

– Hay que aproximarse con delicadeza al dolor físico y al dolor moral. La empatía no implica renunciar a las propias convicciones, sino ponerse en el lugar del otro. En la sociedad actual, convencen las respuestas llenas de sentido y de humanidad.
(Jaun Manuel Mora)

– Es importante creer en las capacidades de los demás y dárselo a entender. A veces, impresiona ver cuánto puede transformarse una persona, si se le da confianza; cómo cambia, si se le trata según la idea perfeccionada que se tiene de ella. Hay muchos hombres y mujeres que saben animar a los otros a ser mejores, a través de una admiración discreta y silenciosa. Les comunican la seguridad de que hay mucho bueno y bello dentro de ellos, que, con paciencia y constancia, animan y ayudan a desarrollar.
(Jutta Burggraf)

– Yo sufro el trance de la muerte con los moribundos, y cobro nueva vida con los niños recién nacidos; no estoy limitado por mi sombrero y mis zapatos.
(Walt Whitman)

– 147/5000
La empatía es ver pacientemente y sinceramente el mundo a través de los ojos de la otra persona. No se aprende en la escuela; se cultiva durante toda la vida.
(Albert Einstein)

– La empatía requiere tiempo; la eficiencia es para las cosas, no para las personas.
(Stephen Covey)

– Cuando me preparo para hablar a la gente, paso dos tercios del tiempo pensando qué quieren oír y un tercio pensando qué quiero decir.
(Abraham Lincoln)

– Hasta que hayas aprendido a ser tolerante con las personas que no siempre están de acuerdo contigo, hasta que hayas cultivado el hábito de decir alguna palabra cordial a aquellos a los que no admiras, hasta que te hayas formado el hábito de buscar lo bueno en los demás en lugar de lo malo, no podrás tener éxito, ni ser feliz.
(Napoleon Hill)

– Si juzgas a la gente, no tienes tiempo de amarla.
(Madre Teresa de Calcuta)

Cómo comunicar bien

hablar
Preparación del discurso

1) Organiza y aclara las ideas en tu mente. Debes hacerlo ante de tratar de comunicar alguna idea. Si te apasiona un tema y aún no has abordado algunos puntos clave necesarios para la comunicación, tus ideas podrían sonar confusas. Estos puntos clave actúan como anclas, dándole la concentración y la claridad a tu discurso.

2) Una buena regla general es elegir tres puntos principales y mantener tu discurso centrado en ellos. De esa manera, si el tema se sale de curso, podrás volver a uno o más de estos puntos clave sin sentirte confundido. Si se da el caso, también puede ser útil anotar dichos puntos.

Pronunciación del discurso

1) Haz que tu oyente se sienta cómodo. Hazlo antes de iniciar la conversación o la presentación. En ocasiones, puede ser útil comenzar con una anécdota favorita. Esto le ayudará al oyente a identificarse contigo como alguien que se comporta de la misma manera que él y que tiene las mismas preocupaciones cotidianas.

2) Sé muy claro. Desde el principio, deja en claro que quieres transmitir una información. Por ejemplo, tu objetivo podría ser informar a los demás, obtener información o iniciar una acción. Si las personas saben con anticipación lo que esperas de la comunicación, las cosas fluirán sin problemas.

3) No te salgas del tema. Una vez que comiences a transmitir los tres puntos principales, asegúrate de que todo lo que digas pertenezca al mensaje que tratas de comunicar y de que lo refuerce.

4) Articula bien tus palabras. Es importante transmitir tu mensaje con claridad y sin ambigüedad de modo que esté llegue de una manera comprensible para todos los oyentes. Las personas recordarán tus palabras porque entenderán al instante lo que dices. Para esto, deberás transmitirlas de una manera clara y simple en lugar de utilizar frases más complejas.

5) Emplea la respiración y las pausas a tu conveniencia. Existe un poder en las pausas. Simon Reynolds afirma que hacer pausas hace que el público se incline y escuche. Te ayuda a enfatizar tus puntos y le da al oyente el tiempo para asimilar lo expuesto. También ayuda a hacer que tu comunicación se entienda como algo más convincente y hace de tu discurso más sencillo de absorber y cómodo.

Lenguaje corporal

1) Reconoce a las personas. Claro, es probable que no conozcas a las personas del público o a ese amigo nuevo en tu grupo, pero ellos asienten a lo que dices y al mismo tiempo te observan intencionalmente. Esto significa que están conectados contigo. ¡Así que recompénsalos con tu reconocimiento!

2) Asimismo, sé claro e inequívoco con tu lenguaje corporal. Emplea las expresiones faciales de manera consciente. Esfuérzate por reflejar la pasión y general empatía en el oyente al utilizar expresiones faciales suaves, agradables y conscientes.

3) Comunícate mirando a los ojos del oyente. El contacto visual desarrolla las relaciones, ayuda a convencer a las personas de que eres digno de confianza y demuestra interés. Durante una conversación o presentación, es importante mirar a la otra persona a los ojos y mantener el contacto durante un periodo de tiempo razonable. Sin embargo, ten cuidado de no exagerar. Utiliza el contacto visual dentro de lo natural, alrededor de 2 a 4 segundos a la vez.

resumen de un artículo de es.wikihow.com