Cómo comunicar bien

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Preparación del discurso

1) Organiza y aclara las ideas en tu mente. Debes hacerlo ante de tratar de comunicar alguna idea. Si te apasiona un tema y aún no has abordado algunos puntos clave necesarios para la comunicación, tus ideas podrían sonar confusas. Estos puntos clave actúan como anclas, dándole la concentración y la claridad a tu discurso.

2) Una buena regla general es elegir tres puntos principales y mantener tu discurso centrado en ellos. De esa manera, si el tema se sale de curso, podrás volver a uno o más de estos puntos clave sin sentirte confundido. Si se da el caso, también puede ser útil anotar dichos puntos.

Pronunciación del discurso

1) Haz que tu oyente se sienta cómodo. Hazlo antes de iniciar la conversación o la presentación. En ocasiones, puede ser útil comenzar con una anécdota favorita. Esto le ayudará al oyente a identificarse contigo como alguien que se comporta de la misma manera que él y que tiene las mismas preocupaciones cotidianas.

2) Sé muy claro. Desde el principio, deja en claro que quieres transmitir una información. Por ejemplo, tu objetivo podría ser informar a los demás, obtener información o iniciar una acción. Si las personas saben con anticipación lo que esperas de la comunicación, las cosas fluirán sin problemas.

3) No te salgas del tema. Una vez que comiences a transmitir los tres puntos principales, asegúrate de que todo lo que digas pertenezca al mensaje que tratas de comunicar y de que lo refuerce.

4) Articula bien tus palabras. Es importante transmitir tu mensaje con claridad y sin ambigüedad de modo que esté llegue de una manera comprensible para todos los oyentes. Las personas recordarán tus palabras porque entenderán al instante lo que dices. Para esto, deberás transmitirlas de una manera clara y simple en lugar de utilizar frases más complejas.

5) Emplea la respiración y las pausas a tu conveniencia. Existe un poder en las pausas. Simon Reynolds afirma que hacer pausas hace que el público se incline y escuche. Te ayuda a enfatizar tus puntos y le da al oyente el tiempo para asimilar lo expuesto. También ayuda a hacer que tu comunicación se entienda como algo más convincente y hace de tu discurso más sencillo de absorber y cómodo.

Lenguaje corporal

1) Reconoce a las personas. Claro, es probable que no conozcas a las personas del público o a ese amigo nuevo en tu grupo, pero ellos asienten a lo que dices y al mismo tiempo te observan intencionalmente. Esto significa que están conectados contigo. ¡Así que recompénsalos con tu reconocimiento!

2) Asimismo, sé claro e inequívoco con tu lenguaje corporal. Emplea las expresiones faciales de manera consciente. Esfuérzate por reflejar la pasión y general empatía en el oyente al utilizar expresiones faciales suaves, agradables y conscientes.

3) Comunícate mirando a los ojos del oyente. El contacto visual desarrolla las relaciones, ayuda a convencer a las personas de que eres digno de confianza y demuestra interés. Durante una conversación o presentación, es importante mirar a la otra persona a los ojos y mantener el contacto durante un periodo de tiempo razonable. Sin embargo, ten cuidado de no exagerar. Utiliza el contacto visual dentro de lo natural, alrededor de 2 a 4 segundos a la vez.

resumen de un artículo de es.wikihow.com

5 trucos para tener éxito

Nuestra vida es una constante búsqueda de la felicidad. En muchas ocasiones, pensamos que el único camino para llegar a ella es el de llevar una vida llena de éxitos y reconocimientos y esto supone un verdadero error. Es importante cambiar el sentido de esta idea y darle la vuelta: primero hay que ser feliz, los éxitos son consecuencia de mi felicidad. Un profesor de la Universidad de Harvard ofrece 5 divertidos trucos para tener éxito.

Una persona que centra su atención únicamente en cómo triunfar, buscar reconocimiento o competir vivirá siempre estresada y la vida se le hará un camino cuesta arriba.

El ser una persona optimista, positiva y alegre, cuyo objetivo es hacer feliz a los demás hace que esté mucho más encaminada a conseguir éxito y buenos resultados. Así lo han demostrado varios especialistas. Es el caso de Shawn Accor, experto de la Universidad de Harvard que ha consagrado su investigación al estudio de la felicidad y a demostrar la relación que existe entre ser feliz y tener éxito en la vida. Según este experto, la clave del éxito consiste en practicar pequeños hábitos en el día a día que nos encaminen a alcanzar unos mayores niveles de felicidad, como hacer una lista agradeciendo todas las cosas buenas que nos suceden, meditar y reflexionar o hacer ejercicio con regularidad.

De esta forma, Shawn Accor propone cinco trucos sencillos y divertidos para conseguir éxito:

1. El éxito no da la felicidad. La felicidad trae el éxito

Tendemos a perseguir el éxito pensando que si lo conseguimos seremos felices. Por ello, es frecuente que pensemos: “Seré feliz cuando me gradúe o cuando me suban el sueldo”. Accor ha demostrado en sus estudios que esto no es así. Una vez que se ha alcanzado una meta se permanece feliz por un breve periodo de tiempo, pero inmediatamente después se fija el objetivo en conseguir otra cosa. Shawn evidenció que si una persona se esfuerza en aumentar su nivel de felicidad y optimismo sus tasas de éxitos se elevan drásticamente si se compara con el éxito conseguido por una persona negativa, estresada o preocupada.

2. Afrontar los problemas como desafíos y no como amenazas

Shawn insiste en que esta es una actitud que se puede aprender y así lo demostró en un experimentó que él mismo realizó. Hizo un estudio a un grupo de banqueros justo después de una enorme crisis bancaria. Muchos de ellos estaban estresados, pero unos pocos se mantenían firmes y felices. La diferencia entre un grupo y otro es que unos veían los problemas como amenazas y los otros como retos a superar. Shawn puso un video que reflejaba la importancia de enfrentarse al estrés como un desafío y a las pocas semanas comprobó que estos banqueros tristes y desmotivados habían mejorado en un 23% sus niveles de felicidad y compromiso de trabajo.

3. Tener el doble de trabajo significa que necesitas el doble de amigos

Ante situaciones de estrés es importante apoyarse en aquellos que nos rodean. Para alcanzar el éxito es imprescindible ofrecer apoyo y ayuda a los demás. Vivir con una actitud competitiva no favorece el estrés y tensión. Está demostrado que las personas que ayudan a los demás consiguen algunos de los mayores éxitos y beneficios. Las personas que sobreviven mejor al estrés son los que aumentan sus inversiones sociales en medio de la tensión.

4. Envía un e-mail de agradecimiento cada mañana

Es un error pensar que la felicidad va a venir únicamente de los grandes logros. Las investigaciones demuestran que la felicidad se encuentra en los pequeños detalles. Shawn propone la práctica de sencillos hábitos y que apenas requieren tiempo, como es el escribir un e-mail o un mensaje de texto dando las gracias. Solo te quitará dos minutos de tu tiempo y es un hábito muy sencillo que te ayudará a sentirte mejor y más feliz. Shawn señala que: “la cosa más simple que puede hacerse es un elogio por correo electrónico de dos minutos dando las gracias a una persona que conoces”. Este experimentó fue provado en varias empresas de EEUU. Los trabajadores tenían que escribir durante 21 días seguidos a una persona diferente. El resultado fue que aumentó drásticamente la conexión social, que es el mayor predictor de la felicidad.

5. La regla de los “20 segundos”

Se trata de practicar una acción, que apenas requiere 20 segundos de duración, para abandonar un hábito negativo o para comenzar a practicar un positivo. Por ejemplo, si veo demasiada televisión, con el mero hecho de sacar las pilas del mando a distancia, acción que no crea un retraso de más de 20 segundos, se disminuye drásticamente la cantidad de televisión consumida. El propio Shawn practicaba mucho más deporte si dormía con la ropa del gimnasio puesta y colocaba las zapatillas junto a la cama. Si se reduce la cantidad de energía de activación necesaria, las cosas difíciles se vuelven fáciles. El adquirir un hábito es solo cuestión de empezar.

María Redondo

hacerfamilia.com