Instrucciones a mis hijos (Magdalena Sánchez Blesa)

Jamás un conato de daros la vuelta

Jamás una huida, por muchos que sean

Jamás ningún miedo, y si acaso os diera,

Jamás os lo noten, que no se den cuenta

Jamás un “me rindo”, si no tenéis fuerzas

Aunque fuese a gatas, llegad a la meta

Que nadie os acuse… ¡miradme a la cara!

Que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible…

(Si es que los hubiera)

Yo no los conozco,

Y mira que llevo yo sueños a cuestas

Jamás, y os lo digo como una sentencia, ¡miradme a la cara!

Jamás en la vida paséis por el lado de cualquier persona sin una sonrisa

No hay nadie en el mundo que no la merezca

Hacedle la vida más fácil, ¡miradme!

A cada ser vivo que habite la tierra

Jamás se os olvide que en el mundo hay guerra

Por pasar de largo sin gloria ni pena delante de un hombre

Y no preguntarnos qué sueño le inquieta

Qué historia le empuja,

Qué pena lo envuelve,

Qué miedo le para,

Qué madre lo tuvo,

Qué abrazo le falta,

Qué rabia le ronda,

Qué envidia lo apresa…

Jamás, y os lo digo faltándome fuerzas,

Si el mundo se para,

Os quedéis sentados viendo la manera de que otro lo empuje

Remangaos el alma,

Sed palanca y rueda,

Tirad de la vida vuestra y de quien sea,

Que os falte camino,

Perded la pelea contra los enanos

No sed los primeros,

Que os ganen los hombres que no tienen piernas

No sabedlo todo,

Dejad que contesten los que menos sepan

Las manos bien grandes,

Las puertas abiertas,

Anchos los abrazos, fuera las fronteras

Hablad un idioma claro, que se entienda

Si estrecháis la mano, hacedlo con fuerza

Mirando a los ojos,

Dejando una huella

Prestad vuestra vida,

Regaladla entera

Que a nadie le falte ni una gota de ella

¡Cantad!

Que cantando la vida es más bella

Y jamás, os hablo desde donde nazca

El último soplo de vida que tenga,

Jamás una huida,

Por muchos que sean…

La amistad: cómo comunicar bien


Sobre la importancia de la amistad, he seleccionado tres frases famosas:
“La amistad es tan necesaria para la vida que nadie sin amigos disfrutaría de vivir, aunque tuviese todos los demás bienes en abundancia” (Aristóteles, “Ética a Nicómaco”, libro 8, capítulo 1).
“La mejor fuente de placer la aporta la amistad, si no tienes amigos incluso aquello más agradable se vuelve tedioso.” (Santo Tomás de Aquino).
“La amistad lleva a la concordia y hace innecesaria la justicia. Pero la amistad siempre es necesaria, aunque haya justicia” (Aristóteles, “Ética a Nicómaco”, libro 8, capítulo 1).

El “amor de amistad” es muy amplio, se puede considerar incluido en todo amor, también en el conyugal.
No voy a hablar de todos los aspectos, sólo de la comunicación en la amistad porque:
a) Al oír hablar de matrimonios que se han ido al traste es frecuente escuchar “había un problema de comunicación entre ellos”.
b) Al oír hablar de hijos con problemas, se escucha que les falta comunicación con sus padres.

Para mejorar nuestra comunicación conviene considerar que puede fallar:
1) Por exceso
La sinceridad consiste en decir con verdad lo que hay que decir. Hay cosas que no hay que decir, aunque sean verdad. Por ejemplo, hablar a la mujer de los defectos de su madre o de su padre sólo puede traer consecuencias negativas al matrimonio.

2) Por defecto
a) poco tiempo en casa
b) pocas comidas juntos
c) pocos encuentros, fuera del trabajo, con los compañeros de trabajo
d) poca apertura de la casa a los vecinos o amigos
e) pudiendo, no dejar abierta la puerta de la habitación para que le interrumpan los hijos o los compañeros de trabajo
f) frecuente sensación de prisa o agobio que no facilita las interrupciones de los demás
g) mucho tiempo aislado mirando el teléfono o con los auriculares puestos
h) pereza en el uso de whatsapp. Por ejemplo, escribir en Navidad “Feliz Navidad” y enviarlo de una vez a todos los contactos y ya está. O bien, responder a un largo whatsapp personal con “ok”.

3) Por mala comunicación
Dos consejos fundamentales para una buena comunicación:
a) respete:
– “prométase hacer sentir a todos que hay algo grande en ellos” (Santa Teresa de Calcuta).
– el Papa aconseja usar mucho tres palabras: permiso, gracias y perdón.
b) sonría:
“una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón, guarda nuestra alma en paz, vigoriza la salud, embellece nuestro rostro e inspira buenas obras” (Santa Teresa de Calcuta).
“El buen humor es la distancia más corta entre dos personas” (Víctor Borge)
– El Papa Francisco ha puesto en su despacho de trabajo un cartel con un recordatorio para él, que dice: “prohibido quejarse”.

PARA AUMENTAR LA AMISTAD
1) Olvídese de sí mismo y hable de lo que le puede interesar al otro: de su familia, de sus hijos, de su salud, de su trabajo, de sus aficiones… Muestre interés, demuéstrele que se acuerda del nombre de sus familiares, etc.
2) Deje hablar al otro, dé pocos consejos si no se los piden expresamente y aconseje sin excesivo énfasis.
3) Sonría y haga bromas simpáticas, si resulta oportuno.
4) Transmita serenidad, no mire mucho el reloj, no hable mal de nadie.

De 1987 a 1994 he vivido en la misma casa que el Beato Álvaro del Portillo. Cuando leí estos consejos en el libro de Dale Carnegie “Cómo hacer amigos”, me di cuenta de que todo eso se lo había visto hacer a la perfección al Beato Álvaro y que todo el que le trataba le cogía un cariño inmenso, desde el Papa san Juan Pablo II y el Presidente de la República de Italia Francesco Cossiga hasta su barbero, que también era el mío.

El Beato Álvaro no hablaba de sí mismo, ni de su experiencia, ni de sus amigos importantes: no supe que era tan amigo del Papa hasta el día en que murió y ese mismo día Juan Pablo II se presentó en casa a rezar por él.
En cambio, siempre que lo encontraba por un pasillo o donde fuera, se entretenía en hablar conmigo y se interesaba por mi familia, mis amigos, etc. Pocas veces me daba consejos, pero pocos días antes de morir sí que me dio uno de gran importancia para mi vida.
Nunca lo vi enfadado. Siempre lo vi alegre y sereno. Muchas veces le oí decir: “¡gracias a Dios!” y “¡qué bueno es Dios!”.

EN EL TRABAJO
Veamos cómo puede el médico efectuar la primera visita a un paciente recientemente ingresado en el hospital. Para este caso es conocido el protocolo de Micheal Kahn:
1) Respeto: llame a la puerta antes de entrar a la habitación y espere la respuesta.
2) Cercanía: dé la mano al paciente.
3) Serenidad: siéntese.
4) Alegría: sonría, si la situación lo permite.
5) Claridad: explique brevemente quién es y cuál es su cometido.
6) Cercanía: pregúntele cómo está viviendo su estancia en el hospital

Veamos cómo comunicar al paciente un diagnóstico médico muy malo. Es algo frecuente para los oncólogos. El protocolo mundialmente famoso es el de Buckman:
1) Cercanía y serenidad: elija un lugar tranquilo, apague el móvil, evite interrupciones, salude al paciente dándole la mano, siéntese cerca.
2) Cercanía: pregúntele cómo se encuentra hoy.
3) Cercanía: pregúntele como lleva su enfermedad.
4) Respeto: pregúntele si quiere saber más de su enfermedad.
5) Si es así, explique el diagnóstico con claridad.
6) Cercanía: siga hablando con él, pregúntele, entre otras cosas, si desea planificar con usted los próximos meses.

AL CORREGIR DEFECTOS
1) Decidir si corregir o no
San Juan XXIII decía una frase que se hizo famosa y que se puede aplicar a la familia, al trabajo, etc: “Conviene ver todo, disimular mucho y corregir poco”.

2) Decidir cómo corregir: con un comentario general o bien hablando con la persona concreta.
Por ejemplo, si uno de mis empleados llega con frecuencia tarde al trabajo, puedo decírselo a él o animar a todos los empleados a que cuiden la puntualidad. Hay que valorar ventajas e inconvenientes.

3) Ver cómo corregir bien

Algún ejemplo:

A) Corregir a un amigo que está traicionando a su mujer (inspirado en el Evangelio):
1) Evite dar sensación de enfado y sea siempre respetuoso.
2) Cercanía y serenidad: elija un lugar tranquilo, por ejemplo, en casa a tomar un café. Apague el móvil y asegúrese de que no les interrumpan.
3) Cercanía: pregúntele por su mujer y por sus hijos. Pregúntele quizá luego por la otra mujer.
4) Corrija con palabras como éstas: “te estás haciendo daño a ti, a tu mujer, a tus hijos e incluso a esa otra mujer. Sembrando egoísmo no se recoge felicidad para nadie…”.
5) Si no reconoce que está traicionando, no se lo discuta y dígale lo mismo, pero en condicional.

Confrontemos estos consejos con el diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar:
1) Cercanía: Jesús se acerca al pozo.
2) Cercanía y serenidad: habla con ella de otras cosas con naturalidad.
3) Le pide que llame a su marido y después le dice que ha tenido cinco maridos y que el que ahora tiene no es su marido.
4) Ya no la corrige. No es necesario.

B) Corregir a un hijo adolescente que ha sacado malas notas (inspirado en Stephen R. Covey “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”):
1) No muestre enfado.
2) Cercanía y serenidad: si es posible, hagan algo juntos, por ejemplo, merendar.
3) Cercanía: pregúntele por el motivo de las malas notas y no le contradiga, déjele hablar. Si no habla, no se impaciente, dele tiempo y si sigue mudo, acéptelo.
4) Dígale algo así: “Tienes un problema, si quieres buscamos entre los dos una solución, ¿tú que propones?”.
5) Si da una solución absurda, proponga otra y pregúntele su opinión.
6) Decida finalmente una solución.
7) Si queda desanimado, se le puede hacer notar lo bien que hace otras cosas o el cariño que se le tiene.

Nota: Hay un libro interesante sobre este tema: “Cómo hablar para que los niños escuchen. Y cómo escuchar para que los niños hablen” (Adele Faber, Elaine Mazlish).

Álvaro Gámiz

Traduzione all’italiano:
http://empatici.com/?p=1142

Educación y comunicación


Hace poco leí que los hombres libres de una ciudad-estado griega recibían, durante su educación, años de formación en retórica para aprender a entender y a construir argumentos persuasivos. Más cerca de nuestra época, en el siglo XVII, cada estudiante de la Universidad de Harvard estudiaba durante cuatro años cómo argumentar y practicaba lo aprendido en debates. Lamentablemente la formación en habilidades de comunicación está ausente de nuestro sistema educativo, y basta hoy observar a los jóvenes que se incorporan al mercado laboral para constatar que en la escuela, y posteriormente en la universidad, nadie les ha enseñado habilidades de comunicación que son fundamentales para su desarrollo profesional y también personal.

No me refiero sólo a la capacidad de expresarse en público, capacidad confundida desatinadamente con la superación de la timidez (hoy los jóvenes se manifiestan públicamente sin ningún retraimiento, pero produce bochorno verlos intentar explicarse: uno se pregunta a veces si no sería mejor que fueran algo más vergonzosos). Me refiero, en general y sobre todo, a la capacidad de argumentar y construir discursos lógicos, consistentes y bien estructurados. Me refiero a la capacidad de matizar o variar el mensaje según a quién va dirigido. Me refiero a la capacidad de compartir una información o una opinión sin causar rubor ajeno. Todo eso, para empezar. Y en un estadio superior, para comunicar de forma creativa y original.

La memorización de textos largos sobre la que se soportaba la educación en la época en la que yo iba al colegio no era desde luego la mejor estrategia para expandir el pensamiento y la capacidad de comunicación. Como tampoco lo era ese tipo de estrategia que tenía su epítome en los exámenes tipo test, y que ponía a prueba nuestra capacidad de recordar datos concretos. Ninguna de esas estrategias –ni la mera reproducción memorística ni la discriminación entre respuestas falsas y verdaderas- nos ayudaban a la capacidad de conectar conocimientos y comunicar.

Sin embargo, me temo que las nuevas estrategias educativas por las que se viene abogando, lejos de resolver el problema, agravan ese déficit de pensamiento y comunicación. Así, el énfasis en la capacidad de hacer me parece extraordinario, un cambio metodológico necesario, pero sospecho que está llevando a los alumnos a la falsa convicción de que, por ejemplo en el ámbito creativo o literario, se puede escribir sobre cualquier tema a partir de cero, sin ninguna investigación o conocimiento previo, cuando la realidad es que no, para escribir cualquier cosa, antes hay que saber de lo que se escribe, buscando en fuentes, investigando, adquiriendo experiencia, estudiando… Porque no se trata de escribir/crear basura, ni simplicidades u obviedades, sino de crear/escribir nuevas ideas desde el conocimiento adquirido y la experiencia acumulada.

Del mismo modo, el planteamiento de convertir la enseñanza en un juego, ahora tan en boga, está infundiendo entre los alumnos –y lo peor, entre los propios profesores- la idea de que todo lo que no es divertido ni inmediato debe ser descartado del aprendizaje, convirtiéndose así la pregonada gamificación (discúlpenme la palabra, no es mía) en la puerta de evacuación de los pensamientos complejos. Cuando la realidad es que la capacidad de comunicar está intrínsecamente ligada a la capacidad de pensar y entender ideas complejas, y la incompetencia para meditar sobre ellas y comunicarlas nos degrada como individuos y como sociedad.

Finalmente, la incorporación en el aula de la tecnología, sobre todo cuando ésta se concibe no como un medio, sino con un fin en sí mismo, no resulta sino una merma más para las castigadas competencias lingüísticas de los alumnos, sin que tampoco les ayude –más bien todo lo contrario- en sus habilidades para la comunicación no verbal, en las que, insisto, suelen cargarse todas las tintas de nuestro déficit de comunicación. Y es cierto, indudablemente, que no sólo las palabras comunican, e incluso probablemente las palabras representan un porcentaje pequeño de lo que decimos. Pero no es menos cierto que son precisamente las palabras las que más nos elevan de nuestra condición biológica.

A uno de estos gurús del fenómeno social media que han crecido como setas le escuché una vez en una conferencia que ningún razonamiento merece la pena si no puede ser resumido en los ciento cuarenta caracteres de un tuit. Mi duda es la contraria: si hay algún razonamiento de mérito que realmente quepa en el tamaño de un tuit. Probablemente sí, pero formar en habilidades de comunicación no es enseñar a los alumnos a prescindir de cualquier argumento complejo, sino al contrario, es enseñarlos a relacionar información y conocimientos y a construir teorías o argumentos propios a partir de esa conexión de datos e ideas. Es enseñarlos a opinar, pero no a opinar vaciedades y frivolidades. Es instruirlos en la idea de que la opinión es un estadio superior a la información, que requiere asimilación del conocimiento y capacidad crítica.

Una sociedad educada en las capacidades críticas y creativas de la comunicación y la opinión es una sociedad mucho más protegida de la manipulación y de la peligrosa metástasis del pensamiento simple.

Miguel Angel Robles
http://iniciativasevillaabierta.es/interesante-tribuna-del-periodista-y-consultor-miguel-angel-robles-sobre-la-falta-de-educacion-en-comunicacion/

Algunos consejos para un hijo (Jackson Brown)

Comunicación
1. Sé el primero en decir «Hola».
2. Recuerda los cumpleaños de los demás.
3. Mira a los ojos a los demás.
4. Di «gracias» y «por favor» con mucha frecuencia.
5. Recuerda los nombres de las personas.
6. Aprende tres chistes que no sean verdes.
7. Haz nuevas amistades, pero cultiva las viejas.
8. Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
9. Acepta siempre una mano tendida.
10. Usa tu ingenio para divertir, no abuses.

11. No esperes que otro sepa lo que quieres si no se lo dices.
12. Recuerda que el 80% del éxito en cualquier trabajo se basa en tu habilidad para tratar con las personas.
13. No olvides que la necesidad emocional más importante en una persona, es sentirse apreciada.
14. Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche.
15. Aprende a escuchar.
16. Visita a tus amigos y parientes hospitalizados. Sólo necesitas quedarte unos minutos.
17. Cuando alguien esté relatando alguna experiencia importante, no trates de rebasarlo con una anécdota tuya. Deja que ocupe el escenario.
18. Concédete una hora para tranquilizarte antes de responderle a alguien que te provocó. Si involucra algo realmente importante, concédete la noche.
19. No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo, ya lo sabe
20. Evita decir a los demás cómo debe hacerse algo. En vez de ello, diles lo que necesita hacerse. A menudo te sorprenderán con soluciones muy creativas.

Actitud
21. Perdónate a ti mismo y a los demás.
22. Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
23. Organízate.
24. Deja de culpar a los demás. Asume la responsabilidad por cada área de tu vida.
25. Acude a tiempo a tus compromisos. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
26. No dejes de hacer algo aunque sientas que puedes hacer muy poco. Haz lo que puedas.
27. Dona todas las prendas de ropa que no hayas usado en los últimos tres años.
28. No confundas confort con felicidad, ni riqueza con éxito.
29. Desconfía de los fanfarrones, nadie alardea de lo que verdaderamente tiene.
30. Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir.

31. No pierdas el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
32. Aprende a mirar a la gente desde sus zapatos y no desde los tuyos.
33. Recuerda que lo más importante en las relaciones familiares y de negocios, es la confianza.
34. No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
35. Piensa en cosas grandes, pero disfruta de los placeres pequeños.
36. Cuando juegues con niños, déjales ganar.
37. Apaga el televisor durante la cena.
38. Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
39. Conviértete en la persona más positiva y entusiasta que conozcas.
40. Pero ante todo, pon a Dios delante de lo que hagas.

Jackson Brown (tomado del libro “El pequeño instructivo para la vida”)
Versione in italiano: http://empatici.com/?p=944