Una brizna de hierba (Walt Whitman)

Creo que una brizna de hierba, no es menos que el camino que recorren las estrellas,
y que la hormiga es perfecta,
y que también lo son el grano de arena y el huevo del zorzal,
y que la rana es una obra maestra, digna de las más altas,
y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,
y que la menor articulación de mi mano, puede humillar a todas las máquinas,
y que una vaca paciendo con la cabeza baja, supera a todas las estatuas,
y que un ratón es un milagro capaz de asombrar a millones de incrédulos…

(Walt Whitman)

Para ser felices (Martin Seligman)

Martin E. P. Seligman es un famosísimo psicólogo americano, nacido en Nueva York en 1942, que ha dedicado su vida a estudiar cómo mejorar el bienestar de las personas. La conclusión a la que llega es que el bienestar se debe a 5 elementos:

1) Sentir emociones positivas
2) Esforzarse por utilizar las propias potencialidades
3) Seguir un ideal y dar un sentido a la vida
4) Obtener resultados, cualquiera que sea el objetivo elegido
5) Vivir relaciones positivas y gratificantes

Para utilizar las propias potencialidades conviene considerar 6 virtudes muy importantes: sabiduría, coraje, humanidad, justicia, templanza y trascendencia.

Cada una de ellas reagrupa varias virtudes llegándose a estas 24 virtudes que facilitan el bienestar:

Sabiduría
1. Curiosidad
2. Deseo de aprender
3. Pensamiento crítico
4. Ingenio
5. Perspectiva

Coraje
6. Valentía
7. Perseverancia
8. Integridad, honestidad
9. Vitalidad, pasión

Humanidad
10. Amor, capacidad de amar y de ser amado
11. Cordialidad
12. Inteligencia emocional
13. Sentido cívico
14. Equidad
15. Liderazgo

Templanza
16. Capacidad de perdonar
17. Humildad
18. Prudencia
19. Autocontrol

Trascendencia
20. Capacidad di apreciar la belleza, capacidad de asombrarse
21. Gratitud
22. Esperanza
23. Sentido del humor
24. Espiritualidad, fe, sentido religioso

Los placeres de los sentidos decrecen con la repetición: conviene moderarlos. En cambio las virtudes como la esperanza o la gratitud nos hacen un gran bien y nunca cansan: por ejemplo fomentar los recuerdos positivos o escribir mensajes de agradecimiento. Lo mismo se puede decir de la capacidad de perdonar o del sentido del humor con nosotros mismos.

“No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás” (León Tolstóy).
Seligman pone como ejemplo de la más alta felicidad a quien como santa Teresa de Calcuta se entrega a un gran ideal en favor de los demás.

Puede ampliar la información con estos vídeos:
https://www.ted.com/talks/martin_seligman_on_the_state_of_psychology?language=es
https://www.youtube.com/watch?v=UYJhParRZog

Álvaro Gámiz

Carta supuestamente de Albert Einstein a su hija Lieserl

Mi querida hija:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

Tu padre,

(Albert Einstein)