Cómo hacer oración mental

1) Prepararnos: busca un lugar adecuado, empezar con un acto de humildad y de confianza en Jesús (pensar en su Pasión y en lo que nos quiere), desear hablar con Él.

2) Hablar: pedirle ayuda, preguntarle cuál es su voluntad en lo que hacemos o podemos hacer, darle gracias, decirle que le queremos… No hablemos sólo de religión porque todo lo nuestro le interesan muchísimo a Dios. Hablarle de problemas de trabajo es una buena forma de oración, pero nunca dejemos de rezar por la familia, por la Iglesia y por el Papa.

3) Escuchar: Dios nos habla, no con palabras, sino sugiriéndonos pensamientos y afectos. No hablemos todo el tiempo, el silencio ayuda a escuchar.

4) Mantener la atención: Escribir ayuda mucho a la concentración y esas notas nos sirven también para memorizar ideas que podremos utilizar en la próxima oración.

Frases sobre la oración:

a) El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz” (Santa Teresa de Calcuta).

b) “Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente, y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio si las almas piden poco, estrechan sus corazones”. (Diario de Santa Faustina Kowalska, n. 1578).

c) “Espero a las almas y ellas son indiferentes a Mí. Las amo con tanta ternura y sinceridad y ellas desconfían de Mí. Deseo colmarlas de gracias y ellas no quieren aceptarlas. Me tratan como una cosa muerta, mientras que mi corazón está lleno de Amor y Misericordia. Para que tú puedas conocer al menos un poco Mi dolor, imagina a la más tierna de las madres que ama grandemente a sus hijos, mientras que esos hijos desprecian el amor de la madre. Considera su dolor. Nadie puede consolarla. Esta es solo una imagen débil y una tenue semejanza de Mi amor”. (Diario de Santa Faustina Kowalska, n. 1447).

Álvaro Gámiz