Cómo comunicar bien

hablar
Preparación del discurso

1) Organiza y aclara las ideas en tu mente. Debes hacerlo ante de tratar de comunicar alguna idea. Si te apasiona un tema y aún no has abordado algunos puntos clave necesarios para la comunicación, tus ideas podrían sonar confusas. Estos puntos clave actúan como anclas, dándole la concentración y la claridad a tu discurso.

2) Una buena regla general es elegir tres puntos principales y mantener tu discurso centrado en ellos. De esa manera, si el tema se sale de curso, podrás volver a uno o más de estos puntos clave sin sentirte confundido. Si se da el caso, también puede ser útil anotar dichos puntos.

Pronunciación del discurso

1) Haz que tu oyente se sienta cómodo. Hazlo antes de iniciar la conversación o la presentación. En ocasiones, puede ser útil comenzar con una anécdota favorita. Esto le ayudará al oyente a identificarse contigo como alguien que se comporta de la misma manera que él y que tiene las mismas preocupaciones cotidianas.

2) Sé muy claro. Desde el principio, deja en claro que quieres transmitir una información. Por ejemplo, tu objetivo podría ser informar a los demás, obtener información o iniciar una acción. Si las personas saben con anticipación lo que esperas de la comunicación, las cosas fluirán sin problemas.

3) No te salgas del tema. Una vez que comiences a transmitir los tres puntos principales, asegúrate de que todo lo que digas pertenezca al mensaje que tratas de comunicar y de que lo refuerce.

4) Articula bien tus palabras. Es importante transmitir tu mensaje con claridad y sin ambigüedad de modo que esté llegue de una manera comprensible para todos los oyentes. Las personas recordarán tus palabras porque entenderán al instante lo que dices. Para esto, deberás transmitirlas de una manera clara y simple en lugar de utilizar frases más complejas.

5) Emplea la respiración y las pausas a tu conveniencia. Existe un poder en las pausas. Simon Reynolds afirma que hacer pausas hace que el público se incline y escuche. Te ayuda a enfatizar tus puntos y le da al oyente el tiempo para asimilar lo expuesto. También ayuda a hacer que tu comunicación se entienda como algo más convincente y hace de tu discurso más sencillo de absorber y cómodo.

Lenguaje corporal

1) Reconoce a las personas. Claro, es probable que no conozcas a las personas del público o a ese amigo nuevo en tu grupo, pero ellos asienten a lo que dices y al mismo tiempo te observan intencionalmente. Esto significa que están conectados contigo. ¡Así que recompénsalos con tu reconocimiento!

2) Asimismo, sé claro e inequívoco con tu lenguaje corporal. Emplea las expresiones faciales de manera consciente. Esfuérzate por reflejar la pasión y general empatía en el oyente al utilizar expresiones faciales suaves, agradables y conscientes.

3) Comunícate mirando a los ojos del oyente. El contacto visual desarrolla las relaciones, ayuda a convencer a las personas de que eres digno de confianza y demuestra interés. Durante una conversación o presentación, es importante mirar a la otra persona a los ojos y mantener el contacto durante un periodo de tiempo razonable. Sin embargo, ten cuidado de no exagerar. Utiliza el contacto visual dentro de lo natural, alrededor de 2 a 4 segundos a la vez.

resumen de un artículo de es.wikihow.com

10 ideas para la familia

  • 1- Disponibilidad

Consiste en dedicar tiempo (¡que es lo que menos tenemos!) a atender a nuestros hijos y esposo/a. Con los adolescentes, por ejemplo, no vale lo de “este tema ya lo hablaremos el sábado con tranquilidad, cariño”. Para el sábado, tu hija de 13 años ya se ha emborrachado con una amiga y van a hacer lo que se les ocurra, porque el padre estaba deslocalizado, como las empresas. Hay que estar disponible, porque hay problemas que sólo se arreglan en el momento en que el otro se anima a plantearlo y pide ser escuchado. Recordemos que nuestros padres, al morir, sólo nos dejan realmente el tiempo que pasaron con nosotros. Demos tiempo al otro.

  • 2- Comunicación padres-hijos: que los padres hablen menos y escuchen más

En muchas familias, cuando un padre o madre dice “hijo, tenemos que hablar”, el chaval piensa “uy, malo, malo”. ¿Por qué? Porque sabe que los padres cuando dicen “tenemos que hablar” quieren decir “te voy a soltar un discurso por algo tuyo que no me ha gustado”. Esto cambiaría si los padres se hicieran un propósito: dedicar el 75% a escuchar y sólo el 25% a hablar. Escuchar a los hijos (o al cónyuge, a cualquiera) es un esfuerzo activo. Hay que soltar el diario, quitar el volumen de la TV, girar la cabeza hacia quien te habla, mirar a los ojos, expresar atención. Eso es escucha activa, que es la que sirve para mejorar la autoestima de tu familia.

  • 3- Coherencia en los padres y autoexigencia en los hijos

Uno es coherente cuando lo que piensa, siente, dice y hace es una sola y misma cosa. No tiene sentido decirle a los niños desde el sofá: “eh, vosotros, ayudad a mamá a quitar la mesa”. Hay que dar ejemplo primero. Tú, padre, has de quitar la mesa durante 5 días, que te vean. El quinto día dices a tu hijo: “venga, ahora entre los dos”. Y dos días después: “estoy orgulloso de ti, ahora ya has aprendido y ya puedes quitar la mesa tú sólo”. Y él se sentirá orgulloso de quitar la mesa. Así aprenden a autoexigirse, que es mucho mejor que tenerlos vigilados 24 horas al día. Esto es un progenitor potenciador, motivador, animador y protector al mismo tiempo. También pedimos a los niños que estudien pero ¿nos ven a nosotros estudiar, leer revistas de nuestro oficio, ponernos al día en nuestra especialidad? Hemos de poder decir: “mirad, hijos, nosotros también estudiamos”.

  • 4- Tener iniciativa, inquietudes y buen humor, especialmente con el cónyuge

Estos tres factores son útiles para la autoestima familiar. En España el buen humor no suele escasear. Pero la rutina es un enemigo en las relaciones conyugales y con los hijos. El punto clave es que haya creatividad e iniciativa en la vida de pareja y eso se contagiará a toda la familia. Las mejores horas deben ser para compartir con el esposo o esposa. Ser papá o mamá no debe hacernos olvidar que somos “tú y yo, cariño, nosotros”. Creatividad e iniciativa protegen a la pareja de la rutina. Cuando hay rutina, es fácil que uno de los dos busque la “magia” añorada fuera, en otras relaciones. Por el contrario, si la pareja va bien, los hijos aprenden su “educación sentimental” simplemente viendo cómo se tratan papá y mamá, viendo que se admiran, se halagan, se alaban, son cómplices. “Cuando sea mayor trataré a mi mujer como papá a mamá”, piensan los niños entusiasmados. Eso les da autoestima.

  • 5- Aceptar nuestras limitaciones, y las de los nuestros

Hay que conocer y aceptar tus limitaciones, las de tu cónyuge, las de tus hijos. Pero es importantísimo no criticar al otro ante la familia, no criticar a tu cónyuge ante los niños, o a un niño ante los hermanos, comparando a un hermano “bueno” con uno “malo”. Eso hace sufrir al hijo y le quita autoestima. Es mejor llevarlo aparte y hablar.

  • 6- Reconocer y reafirmar lo que vale la otra persona

Seamos sinceros: no tiene sentido que andemos llamando “campeón” a nuestro niño que nunca ha ganado nada. Si ha perdido un partido de fútbol, no le llames campeón. Ha de aprender a tolerar la frustración, acompañado, eso sí. También hemos de saber (grandes y pequeños) que somos buenos en unas cosas y no en otras. “Hijo, pareces bueno en A y en B, pero creo que C no es lo tuyo”. Reafirmemos al otro en lo que vale, y se verá a sí mismo como lo que es, una persona valiosa.

  • 7- Estimular la autonomía personal

Uno se hace bueno a medida que va haciendo cosas buenas. Es importante que lo entiendan los hijos. Lo que se hace es importante: hacer cosas buenas nos hacer buenos a nosotros. Esta idea ayuda a tener autonomía personal, hacer las cosas por nosotros mismos, para mejorar nosotros.

  • 8- Diseñar un proyecto personal

No irás muy lejos si no sabes donde quieres ir. Quedarte quieto no es factible, uno tiende a volver a quedarse atrás. Has de tener un proyecto personal para crecer, y atender y ayudar a discernir y potenciar los proyectos de los tuyos.

  • 9- Tener un nivel de aspiraciones alto, pero realista

Hemos de jugar entre lo posible y lo deseable. Si aspiramos alto, nos valoraremos bien, tendremos autoestima. Pero, ¿es factible? Debemos conjugar un alto nivel de aspiraciones con la realidad de nuestras capacidades y recursos.

  • 10- Elijamos buenos amigos y amigas

El individualismo es el cáncer del s.XXI. Nosotros y nuestros hijos estamos atados a máquinas gratificantes: el DVD, la TV, la videoconsola, Internet… El trabajo en solitario va minando la amistad verdadera. ¡Los amigos comprometen mucho y al individualista no le gustan los compromisos!

Sin embargo, necesitamos más que nunca amigos humanos, personas, grandes y buenos amigos, con los que compartir muchas horas, conversaciones sinceras y cercanas, amistades de verdad, que te apoyen y te conozcan auténticamente, que te acepten con tus fallos y potencien lo mejor en ti. Seleccionar amigos así para ti y para los tuyos es la mejor inversión.

Una familia que trata de seguir estos principio contribuye a mejorar la estima en sus hijos y la autoestima en ellos mismos. Hay finalmente tres ideas más a considerar:

  • Según Chesterton, lo natural tiende a lo sobrenatural mientras que lo que no se sobrenaturaliza se desnaturaliza. Es cierto. Hemos de entender que la autoestima, el amar y el amarse, es sobrenatural. ¿Has pensado en cómo te ama Dios, en lo grande, lo sobrenatural de Su amor por ti? Piénsalo. Eres muy especial para Él. Cuando vivas este amor, comunícalo a tus hijos.
  • Buena parte del sufrimiento inútil en el mundo se produce porque en algunas ocasiones en las que deberíamos dedicarnos a pensar, nos ponemos a sentir; y en ocasiones que son para sentir, nos ponemos a pensar. Evitemos este sufrimiento inútil: hay momentos para pensar y momentos para sentir.
  • Si luchas, puedes perder, pero si no luchas ya estás perdido. Si luchas por tu vida familiar, no estás perdido.

Aquilino Polaino

100 Reglas de sentido común para los líderes

Reglas de sentido común para los líderes lenguaje corporalSon 100. Todas son de sentido común. Pero es cierto que a veces este sentido no es tan común y hasta que alguien no nos lo recuerda no prestamos atención a la importancia de los pequeños (y no tan pequeños detalles).

Lenguaje Corporal


Nos guste o no nuestro cuerpo habla, incluso aunque estemos en silencio. Aquí las 20 primeras reglas para expresar con tu cuerpo una actitud propia de un líder.

  • 1. Ponte recto. Mantener los hombros hacia atrás y mostrar tu cuerpo al completo te dará un aire de confianza.
  • 2. Saca las manos de los bolsillos. A menudo es visto como que tienes algo que ocultar.
  • 3. Los brazos cruzados detrás de la espalda. Te ayudará a ajustar tu postura y la posición de tus manos es abierta y no intimidante.
  • 4. Haz contacto visual. Mira directamente a los ojos de la personas con las que hablas. Demuestra interés y confianza en uno mismo.
  • 5. Siéntate con la espalda recta. Encorvarse puede hacerte parecer desinteresado y te da un aire de pereza.
  • 6. Estate enfrente de la persona con la que estás hablando. Demuestra interés y compromiso en la conversación.
  • 7. Da la mano con firmeza. Para muchos el apretón de manos es el reflejo de la persona. No quieres parecer ni inseguro ni dominante por lo que asegúrate que el tuyo es profesional y seguro.
  • 8. Sonríe siempre. Las sonrisas son contagiosas y harán que los demás se sientan cómodos y positivos contigo.
  • 9. Estética aceptable. No tienes que vestirte como un modelo todos los días. Pero debes vestirte limpia y apropiadamente. La ropa puede tener un gran impacto en la forma en que eres percibido.
  • 10. Camina con confianza. Cabeza alta y hombros rectos.

Cumplimiento de plazos


Ni tú ni tu equipo de trabajo será feliz si tiene que correr a sprint en el último momento para terminar el proyecto. Sigue estos 9 consejos:

  • 11. Promete sólo lo que puedas ofrecer. No alimentes falsas esperanzas con cosas que no puedes cumplir.
  • 12. Establece metas claras. Una vez sepas qué necesitas para llevarlo a cabo, es muy útil saber cómo y cuándo quieres hacerlo. Pon las metas en un papel y asegúrate que todo tu equipo tiene una copia.
  • 13. Organiza un equipo. Cada persona tiene unas fortalezas y formación únicas que pueden hacer de ellos grandes activos para ciertos proyectos. Elige un equipo con los conocimientos adecuados para cada trabajo.
  • 14. Delega tareas. Repartir el trabajo entre tus empleados es una manera de no sobrecargar a nadie, además de que agiliza el ritmo del proyecto.
  • 15. Crea objetivos. La creación de objetivos os ayudará a mantener tanto a ti como a tu equipo un seguimiento del progreso. Además, da un sentido de logro al llegar a cada objetivo.
  • 16. Mantén una comunicación abierta. Mantener a todos informados con el estado del proyecto es clave para asegurarte de que se completará a tiempo.
  • 17. Organízate. Mantenerte organizado te evitará perder tiempo buscando documentos y archivos.
  • 18. Asegúrate de que las expectativas han quedado claras. Asegúrate de que cada miembro de tu equipo sabe lo que tiene que hacer, cómo y cuándo.
  • 19. Crea un plan. Crea un plan integral con tus objetivos, metas y características para abordar próximos proyectos. Así registrarás el proyecto y todo tu equipo lo conocerá.

Llevarse bien con los empleados


Una oficina feliz es una oficina productiva. Todo el mundo será más feliz si sigues estas 10 sencillas reglas:

  • 20. No hagas venir a tus empleados días que no tienen programados para trabajar ni los llames en vacaciones. A menos que no sea de máxima urgencia, deja que el tiempo libre de tus trabajadores sea precisamente eso, libre.
  • 21. No tengas favoritos. Puede sesgar tu juicio y poner en peligro tu capacidad de liderazgo. Trátalos por igual.
  • 22. Da crédito cuando es debido. No dar crédito a las ideas de tu equipo o acaparar toda la atención fomenta el resentimiento y además te hace parecer poco fiable.
  • 23. No microgestiones. Está bien mantenerse al día de lo que tus empleados están haciendo ¡pero no mires constantemente por encima de sus hombros!.
  • 24. Nunca hables de los problemas de un empleado con el resto de empleados. Únicamente les hará ver lo poco profesional que eres.
  • 25. No interfieras en el trabajo de tus empleados. Si están trabajando no les digas cómo hacerlo. Incluso aunque no lo hagan de la forma que tu lo harías, lo mejor es dejarles que usen su propio criterio.
  • 26. No presiones con plazos irrazonables. No quieres pasar todo el tiempo en la oficina. Tus empleados tampoco.
  • 27. Cumple tus promesas. En especial la de salarios y beneficios.
  • 28. Mantén el trabajo en el trabajo. No pidas a los empleados que ejecuten tus temas personales. Contrata a un asistente-
  • 29. Recompensa el trabajo duro. Asegúrate que tu equipo se siente valorado por lo que hace. Premiar el esfuerzo les motivará a ser mejores.
  • 30. Motiva. Es de vital importancia saber motivar a tu equipo y proveerles de un aumento de moral.

Gestiónate


Un líder no se basa únicamente en qué puede hacer por los demás, también se trata de gestionar su propio desempeño.

  • 31. Sé accesible. No te refugies en tu despacho todo el día. Sal y visita a tus empleados. Hazles saber que estás ahí si te necesitan.
  • 32. Sé constructivo con las críticas que recibas. No siempre oirás lo que quieres oír. Aprende y crece a partir de tus errores.
  • 33. Acepta la responsabilidad. Parte de ser el líder es aceptar la responsabilidad por los errores de todo lo que manejas, no sólo la tuya.
  • 34. Saber que siempre se puede mejorar. No importa lo bien que crees que los has hecho, tu trabajo siempre se puede mejorar.
  • 35. Mejora tus habilidades. Nunca se deja de aprender. Nunca es demasiado tarde o se es demasiado mayor para aprender algo nuevo o pedir alguien que te ayude a saber más.
  • 36. Explica las cosas de una manera sencilla. No utilices jerga técnica o palabras ostentosas para sonar inteligente e impresionar a tus empleados. La sencillez y claridad les ayudará a entender mejor las cosas.
  • 37. Instruir en lugar de ordenar. Eres el jefe, pero eso no significa que seas un mandón. Tendrás más éxito si entregas tus peticiones con más tacto.
  • 38. Incluye al equipo en tus planes. No hagas de tu trabajo un “top-secret”. Deja a tus empleados saber lo que está pasando y cómo se espera que contribuyan.
  • 39. Conoce a qué se dedican tus subordinados. Mejorará tanto la relación personal como el estado profesional del proyecto.
  • 40. Sé flexible. Está bien ser firme cuando se debe. Pero permite que sea flexible la forma en que se hace.
  • 41. Obtén feedback regularmente.Tanto tus empleados como superiores te pueden dar información muy valiosa sobre cómo mejorar tu rendimiento. Úsalo a tu favor.
  • 42. Conoce tus limitaciones.Conoce tus límites para saber decir “no” a las cosas que no puedes hacer.

Impulsar la productividad


Sacar el máximo provecho de tu día puede sonar difícil con una apretada agenda. Usa estos consejos para maximizar tu tiempo y estar más disponible para tus empleados.

     – 43. Obtén el máximo provecho de las reuniones. Organízate y ten preparada las reuniones para aumentar la eficacia de éstas.
     – 44. Enfoca tu energía en cosas que importan. No permitas que las tareas banales quiten el tiempo a las cosas que realmente importan.
     – 45. Identifica a tus ladrones de tiempo. Todo el mundo tiene cosas que le distraen. Averigua cuáles son las tuyas y trabaja para eliminarlas, aunque sea para un par de horas al día.
     – 46. Sé puntual. Nunca hagas esperar a tus citas o reuniones.
     – 47. Responde a tu correspondencia en un plazo razonable de tiempo. No tienes que estar encadenado a tu bandeja de entrada pero asegúrate que respondes a los correos en un corto plazo de tiempo.
     – 48. Haz sólo lo que sea necesario. Ir más allá a veces descarrila el proceso de las cuestiones más importantes. Asegúrate de que las piezas clave están conseguidas, y si luego te queda tiempo dedícalo a los asuntos adicionales.
     – 49. Sigue un horario y rutina. Te ayudan a simplificar y mejorar tu productividad.
     – 50. Organiza y administra tu horario del día. No pierdas de vista nada de lo que tienes que hacer.
     – 51. Planea más de lo que crees que puedes hacer. Esto puede parecer estresante, pero realmente puede ser un gran motivador. Si te las arreglas para conseguir hacer todo, disfrutarás de una gran sensación de logro.
     – 52. Ve antes a trabajar algunas veces. A veces ir media hora antes a una oficina solitaria te puede ayudar a conseguir grandes cosas o a planificar tu día sin las típicas distracciones.
     – 53. Aprende que el estrés a veces es bueno. Algo en extremo suele ser malo, y especialmente el estrés. Pero un poquito puede ser la llama que despierte tu motivación para empezar a moverte.
     – 54. Las tareas que menos te gusten primero. Después de hacerlas, todo lo demás será un agradable paseo.

La gestión de finanzas y recursos

  • 55. Establece un presupuesto realista. Es bueno ser optimista, pero no planifiques un gasto mayor de lo que sabes no puedes pagar.
  • 56. Ahorra costes en las áreas que importan. No te limites a pellizcar céntimos. Asegúrate de que tus ahorros tendrán sus frutos a largo plazo.
  • 57. Gasta sólo cuando sea necesario. Cada pedacito que ahorres irá en tu beneficio.
  • 58. Encuentra fuentes alternativas de financiación. Incluso las empresas de éxito a veces necesitan ayuda. Los préstamos comerciales y los inversores pueden ayudarte en los tiempos difíciles.
  • 59. Mantente fiel a tus contratos. No sólo ganarás el respeto de tus clientes, también evitarás batallas legales que pueden ser una carga para la empresa.
  • 60. Asegúrate que se recompensa a los empleados. Los empleados merecen ser recompensados por el trabajo duro. Al hacerlo aumentarás su productividad y felicidad laboral.
  • 61. Aprende a hacer más con menos. La calidad es mucho más importante que la cantidad.
  • 62. Gestiona el equipo sabiamente. Asegúrate de que todos los empleados tengan las herramientas que necesitan para trabajar.
  • 63. Invierte en tecnología. Esto no significa que tenga porqué ser lo último en tecnología, pero sí lo que tu oficina necesita para trabajar con eficacia.
  • 64. Actualiza cuando sea necesario. El uso de equipo y programas obsoletos puede reducir generosamente la eficacia y productividad de la empresa. No te quedes atrás frente a tus competidores.
  • 65. No desperdicies. Cada papel, bolígrafo o clip es un coste en el presupuesto. Utilízalos sabiamente.

Comunicación con los clientes


Comunicarte con ellos de manera eficaz es un buen ejemplo para la gente a la que lideras.

  • 66. Recuerda que el cliente es el jefe. Tu trabajo es hacer al cliente feliz. Actúa en consecuencia.
  • 67. Marca la diferencia. Destaca sobre tus competidores. No te pierdas en la mediocridad.
  • 68. Retener a los viejos y reclutar a nuevos. Es muy importante mantener la relación con los clientes fieles. La publicidad del boca a boca no te costará nada y además te traerá nuevos clientes. Cuida a los viejos.
  • 69. Proporciona canales eficaces de comunicación. Asegúrate que tus clientes pueden contactar contigo fácil y rápidamente.
  • 70. Guarda los datos del cliente. Utilícelos para hacer que tus clientes se sientan especiales recordando ocasiones como cumpleaños y aniversarios.
  • 71. Segmenta a tus clientes. No todos son iguales.Divídelos de tal manera que te permita proporciona la atención y necesidades únicas a cada uno.
  • 72. Proporciona servicios eficaces de postventa. No dejes de mantener el contacto después de la negociación. Asegúrate de que tu cliente se mantiene feliz.
  • 73. Escucha con atención. Escucha atentamente lo que tus clientes te están pidiendo para ayudarles a satisfacer mejor sus necesidades.
  • 74. No tengas miedo de decir que no sabes. Es mejor decir que no sabes e ir con la verdad por delante que no atreverse a decir sí y luego tener que echar marcha atrás.

Mantenerse al día


El mundo constantemente está cambiando. Así que sigue estos consejos para mantenerte al día.

  • 75. No luches contra el cambio. No puedes parar los mercados, las tendencias y la tecnología así que aprende a ir con la corriente.
  • 76. Adopta un estilo de gestión predictiva. No esperes que las cosas sucedan para actuar. Anticípate a los problemas y elabora planes de contingencia.
  • 77. Prueba tus planes de contingencia. Esperar a que haya una huelga no es una manera muy inteligente de comprobar si funcionan. Pero compruébalos de vez en cuando para afinarlos y asegurarte.
  • 78. Identifica los aspectos positivos. Incluso los cambios negativos pueden traer consecuencias positivas. Ser capaz de identificarlos y maximizarlos hará la adaptación menos dolorosa.
  • 79. Sé rápido en adaptarte. Como Darwin dijo: “No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta”. 
  • 80. Pon atención a los factores externos. Tu negocio se ve afectado de muchas formas por factores externos. Mantente al tanto para evitar sorpresas y agilizar la adaptación ante cambios repentinos.
  • 81. Pon en marcha un plan de investigación y desarrollo. Fomentar la innovación y creatividad es garantía de éxito. Es importante estar, pero si eres el primero más aún.
  • 82. Echa un ojo a la competencia. No dejes que consiga lo mejor de ti. Mantente al día con sus avances y úsalo a tu favor en tu negocio.

Resolver los problemas


Tanto si son externos como internos, los problemas en una empresa pueden ser una pesadilla si no se resuelven correctamente.

  • 83. Da la cara por tus empleados. Si otros departamentos o gerentes están dando mano dura a tus empleados no dudes en defenderlos.
  • 84. Arregla lo roto. No pierdas el tiempo buscando culpables. Primero soluciona el problema, luego ya, si quieres, buscas responsables.
  • 85. Gestiona y controla tus emociones. No dejes que la ira o la frustración afecte a la resolución de tus problemas. Pueden causar daños que luego cuesten reparar.
  • 86. Saber cuándo intervenir (y cuándo no). Algunos problemas se resuelven solos si los dejas fluir. Sé consciente de cuándo es necesaria tu intervención y cuándo no.
  • 87. Toma la responsabilidad. Si has cometido un error reconócelo. Ser transparente es una de las cualidades más importantes en un líder.
  • 88. Entérate de los hechos primero. Antes de juzgar encárgate de conocer toda la historia y no cuestiones ni culpes a nadie antes de conocer todos los datos.
  • 89. Sobreponte a la crisis. Aprende a separarte del problema y elevarte por encima de él. Verlo desde lejos te dará una perspectiva más clara y objetiva sobre cómo corregirlo.
  • 90. No ignores los problemas. Barrerlo debajo de una alfombra sólo logrará hacerlo más grande.
  • 91. No personalices los problemas. Que tus empleados sepan que el problema no son ellos sino sus acciones. No lo hagas personal.

Ir más allá


Liderar personas no es sólo conseguir que trabajen. Para ser un verdadero líder necesitas ir más allá de lo que el trabajo exige.

  • 92. Predica con el ejemplo. Por mucho que hables de nada servirá si tus empleados no ven que haces lo que dices.
  • 93. Ensúciate las manos. A veces es bueno mostrar a tus empleados que el líder también hace tareas poco atractivas.
  • 94. Marca la diferencia con tus empleados. No te limites a ser un jefe, sé un líder.
  • 95. Gánate la confianza y el respeto de tus empleados. 9 Reglas para ganarse el respeto y convertirse en un líder influyente. 
  • 96. Sé empático a problemas personales. La vida personal puede afectar mucho a la calidad del trabajo. Sensibilízate ante los problemas que puedan tener tus empleados.
  • 97. Sé único como líder. No intentes imitar a otros. Tú eres único, y tus formas también. Esfuérzate por ser un modelo a seguir.
  • 98. La ética está por encima de todo. Sé honesto y sincero en todos tus negocios y relaciones personales.
  • 99. Estate a la mira de nuevas ideas. Nunca sabes de dónde vendrá tu próxima inspiración.
  • 100. Conoce a tus empleados. Aprende algo más que sus nombres. Interesate por su familia, sus gustos, intereses…Acercarte más a ellos logrará que ellos se acerquen más a ti.

https://www.euroresidentes.com/empresa/liderazgo/100-reglas-de-sentido-comun-para-los-lideres