Decálogo para novios

1. Los novios deberán discernir si están en condiciones de compartir un proyecto vital con la otra persona, si están en condiciones de construir juntos una familia “para siempre”.

2. “Para siempre” es un proceso natural en el camino del noviazgo que va paralelo al proceso de madurez (armonía de la personalidad).

3. El noviazgo será un periodo de mutuo conocimiento y atenta comprensión, una etapa para decidir sobre el paso sucesivo, la donación del uno al otro. Como en cualquier evento humano, también en este camino intervienen factores psicológicos y espirituales que pueden determinar su éxito o su fracaso. El resultado de un buen noviazgo puede tener dos posibles resultados: un “para siempre” o un adiós de buenos amigos que se respetaron y enriquecieron mutuamente. El “adiós” no es un fracaso. Es algo que demuestra madurez y libertad.

4. Para cosechar buenos resultados del noviazgo es imprescindible respetar las etapas. El amor sabe esperar, busca la felicidad y el bien del otro, rechaza el uso de cualquier persona. Nadie puede ser considerado un objeto desechable. Unos novios maduros saben que el amor no es sólo placer físico, y llegan al otro en su psicología y espiritualidad. Así, el eros da paso a un amor pleno, que se caracteriza por la capacidad de sacrificio y donación. Se descubre una paradoja: que amar implica sufrir. Se supera la afectividad egocéntrica del “te quiero porque me haces sentir bien”. Con una intimidad sólo física y anticipada nada se ve de todo esto. “Quemar las etapas termina por quemar el amor” (Benedicto XVI, Discurso, 11-IX-2011).

5. La persona madura vive su sexualidad de modo humano y sabe que el sexo es algo sagrado. Reconoce un fin grande y elevado en la capacidad reproductiva. No se detiene en la comunicación física, sino que se abre al espíritu. Para llegar a estas cumbres del amor se necesita la castidad, que es como una vacuna contra el egocentrismo. Quien es querido castamente sabe que está ante un amor incondicional, y que él o ella no le harán daño. Sólo si se vive bien este aspecto se llega a conocer de verdad al otro. Esta virtud protege la libertad y la verdad, y se transforma en una joya que adorna la personalidad. De este modo se puede decidir el paso del enamoramiento a la donación completa en el matrimonio. Si se quiere de verdad un esposo “para siempre” se sabe esperar y no profanar el sexo antes del matrimonio.

6. Para estar en condiciones de tomar decisiones definitivas, es necesario aceptar la posibilidad de equivocarse. A diferencia de los animales, el ser humano posee la capacidad de hacer promesas. Se debe añadir que es también capaz de mantenerlas. Y sin fe en un destino eterno, esto resulta más difícil.

7. Las principales notas de la armonía en el noviazgo son saber que:
• “amar no consiste en mirarse el uno al otro, sino que uno y otro miren en la misma dirección” (Saint-Exupéry).
• tratarse siempre con visión de futuro y dando prioridad al bien del otro,
• el amor lleva consigo sacrificio y desafío,
• hay que saber respetar y querer al otro como es,
• los instintos y tendencias se pueden controlar con una vida espiritual
• hacer cosas grandes juntos,
• controlar con la inteligencia las emociones y los sentimientos,
• saber esperar y abrirse a un diálogo fecundo.

8. El proceso no debe ser tan corto que impida el conocimiento, ni tan largo que decante en la rutina. El amor, como la música, tiene algo de inmaterial, que busca el bien de la persona que se quiere y perdura en el tiempo.

9. “La alianza del amor del hombre y la mujer se aprende y se afina. Me permito decir que se trata de una alianza artesanal. Hacer de dos vidas una vida sola, es incluso casi un milagro, un milagro de la libertad y del corazón, confiado a la fe” (Francisco, audiencia 27-V-2015). Para conseguirlo, un cristiano tiene la asistencia amorosa del Espíritu Santo, que bien puede verse como el director de orquesta. Cuando él actúa en el alma se consigue la armonía.

10. “[El noviazgo] como toda escuela de amor, ha de estar inspirado no por el afán de posesión, sino por espíritu de entrega, de comprensión, de respeto, de delicadeza” (San Josemaría Escrivá).
Se trata de un proceso que requiere tiempo y diálogo. A veces hay muchos desafíos internos y externos que lo dificultan. No es posible llegar a la armonía en medio de tanto ruido. Es preciso también “desconectar” de redes sociales y fomentar diversiones, intereses y amistades que ayuden a entender el concepto cristiano del matrimonio y de la familia. .
“Por favor, no debemos dejarnos vencer por la ‘cultura de lo provisional’. Esta cultura que hoy nos invade a todos, esta cultura de lo provisional. ¡Esto no funciona!” (Francisco, discurso14-II-2014).

Wenceslao Vial
http://www.psicologiaevitacristiana.com