Frases sobre la empatía

– A la globalización de la indiferencia hay que contraponer la globalización de la empatía.
(Papa Francisco)

– Hay que aproximarse con delicadeza al dolor físico y al dolor moral. La empatía no implica renunciar a las propias convicciones, sino ponerse en el lugar del otro. En la sociedad actual, convencen las respuestas llenas de sentido y de humanidad.
(Jaun Manuel Mora)

– Es importante creer en las capacidades de los demás y dárselo a entender. A veces, impresiona ver cuánto puede transformarse una persona, si se le da confianza; cómo cambia, si se le trata según la idea perfeccionada que se tiene de ella. Hay muchos hombres y mujeres que saben animar a los otros a ser mejores, a través de una admiración discreta y silenciosa. Les comunican la seguridad de que hay mucho bueno y bello dentro de ellos, que, con paciencia y constancia, animan y ayudan a desarrollar.
(Jutta Burggraf)

– Los grandes egos tienen pequeños oídos.
(Robert Schuller)

– No me gusta ese hombre. Necesito conocerlo mejor.
(Abraham Lincoln)

– La paz no se puede conseguir por la fuerza, solo se puede conseguir por la comprensión.
(Albert Einstein)

– Cuando me preparo para hablar a la gente, paso dos tercios del tiempo pensando qué quieren oír y un tercio pensando qué quiero decir.
(Abraham Lincoln)

– Si juzgas a la gente, no tienes tiempo de amarla.
(Madre Teresa de Calcuta)

-Cuando escuchas con empatía a otra persona, le das aire psicológico.
(Stephen Covey)

-La empatía requiere tiempo; la eficiencia es para las cosas, no para la gente.
(Stephen Covey)

Cosas que no deberías decirle a quien padece depresión

depresion
“¿Por qué no puedes simplemente ser feliz?”
La depresión hace que la mente distorsione la visión del mundo y lo vea todo siempre desde el ángulo de la negatividad y la tristeza. Hablarle sobre la felicidad puede ser más desalentador y desesperanzador para alguien que no es capaz de verla en ese momento.

No hay ninguna solución rápida e insistir esperando un cambio rápido puede reforzar los sentimientos de desánimo y autoataque.

“Las terapias y medicamentos son para quien padece depresión”
Las personas siempre temen pedir ayuda por causa del estigma que la enfermedad mental trae consigo. Ellos pueden tener miedo de exponer cómo se sienten, ya que vivimos en una cultura donde solamente se valora a quien produce mucho.

También los medicamentos son grandes causantes de estrés, debido, nuevamente, a ideas preconcebidas y a historias de dependencia o efectos secundarios. Todo esto se conjuga en miedo general de alterar la psique o “perderse” a uno mismo.

Está bien mencionar la necesidad de ir a terapia pero no obligues a nadie a tomar este camino.

La mayoría del tiempo se necesita de un poco de tiempo para dar este paso.

“Solo céntrate en superar eso”
Las personas que no están deprimidas no presentan disminución de la energía física o psíquica, pero estos dos factores son muy comunes en pacientes con depresión.

Con la intención de poder ayudar quizás le digas al deprimido que se levante y haga algo para mejorar, como salir, viajar o intentar divertirse.

Aunque esta frase es comprensible, para quien padece depresión es un factor que aumenta más la desesperanza. El deprimido es el primero que quiere superar esa sensación, por no sabe cómo.

Su estado de humor, pensamientos y comportamientos están más allá de su control, más aún si tiene depresión grave.

“No es tan malo, otras personas están en peores condiciones”
Nadie quiere compararse con niños hambrientos que viven en zonas de conflictos, ni con un portador con una enfermedad en etapa terminal. ¿Por qué obligas a la persona con depresión a pensar en ello? ¿En verdad crees que se sentirá mejor?

Quien padece depresión suele tener pensamientos que se tornan psicóticos y delirantes. Cuando insistes en poner como ejemplo las condiciones de vida de otra personas, el deprimido se siente peor.

Si bien tu intención es buena, no lograrás ayudarle de ninguna forma soltándole esta frase.

“Vas a estar mejor mañana”
Esta condición no es algo que mejore de la noche a la mañana. Esta falsa expectativa desanima más a quien padece depresión. Solo quien ya vivió un episodio depresivo sabe realmente cuán profundo es el dolor, el sufrimiento y la falta de esperanza.

Con un abordaje médico adecuado, será posible vencer este estado depresivo, pero lleva tu tiempo. Decir esta clase de frases solo hace sentir más incómodo e incapaz a la persona con depresión.

“Es culpa tuya”
Emitimos juicios todo el tiempo, algo que es un error grave, porque nos basamos únicamente en el juicio de valores personales, en falta de informaciones y en desconocimiento del tema.

Desde tiempos primitivos el ser humano se ha visto influido a relacionar la depresión con el pecado.

Esta condición sería un castigo por el hombre haber infringido alguna ley de los “dioses”. Todavía podemos ver a personas que, al hablar de procesos depresivos, hacen alusión a cuestiones relacionadas con pecados y castigos.

Esta actitud tiene consecuencias dramáticas, pues empeora el estado de quien padece depresión.

“No seas tan negativo”
Es difícil estar cerca de alguien con depresión. Su baja energía y humor sombrío te pueden “contaminar”, por lo que las personas instintivamente se apartan. En ocasiones llegamos al punto de expresar abiertamente la ansiedad que el deprimido causa.

Sí, sabemos que quizás su humor no te ayuda. No obstante, decir esto a quien padece depresión lo hace sentir muy solo y aumenta sus emociones negativas.

La mejor manera de ayudar es ser solidario y prestar todo el apoyo que se pueda para buscar los recursos adecuados para enfrentar su problema.

No, la depresión no es meramente psicológica y no tiene un tiempo de cura determinado. No tiene siquiera por qué tener un motivo exacto.

Al final, la depresión es dejar de ver sentido a la vida debido a millones de factores diferentes, como problemas familiares, muertes de personas queridas o fallos profesionales, entre otros.

A pesar de todo, sin excepción, la depresión significa enfrentarse a una lucha diaria para sobrevivir.

http://mejorconsalud.com/cosas-no-deberias-decirle-quien-padece-depresion/

6 frases que no debes decir nunca a nadie

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1. No me importa

Lo que los demás entienden: déjame en paz. Tengo mejores cosas que hacer que escucharte.

Dile que te interesa lo que tiene que decir pero que ahora no es un buen momento para hacerlo. Cuando tengas un rato libre le invitas a que te cuente eso que quería contarte, pero es importante que le aclares a esa persona el por qué de no poder o querer escucharlo cuando quería contártelo.

2. Estás equivocado

Lo que los demás entienden: no sabes hacerlo. Eres tonto. Eres inútil.

Hay una cosa que aprendí en mi carrera y que ahora voy a compartir contigo: son las conversaciones yo-tú. Normalmente, acostumbramos a hablar con tú; “no lo entiendes, te equivocas, hazlo mejor…” y un largo etcétera. Pero, ¿cómo sonarían esas frases si hablásemos con yo?

“Creo que podrías hacerlo mejor, según mi modo de verlo, mi opinión es distinta, yo te recomendaría”. Menuda diferencia, ¿verdad? La próxima vez prueba a cambiar la conversación tú por la yo, verás qué cambios.

3. Te lo dije

Lo que los demás entienden: ¿has visto como lo has hecho mal?. Tú te lo has buscado. Yo soy mejor que tú.

Reflexiona y piensa el sentido, es decir, el para qué de tu frase. ¿Acaso vas a aportarle algo positivo a esa persona? Todo lo contrario, necesita tu ayuda más que nunca. Como dice el refrán, no hagas leña del árbol caído, y trabaja para que ese árbol vuelva a agarrarse a la tierra y florecer. No importa qué y cómo pasó, lo único importante aquí es que puedes dar tu ayuda, y hay alguien que la necesita. ¿Estás dispuesto a dársela?

4. Eso debería ser fácil

Lo que los demás entienden: eso es fácil, y si no consigues hacerlo es que eres un inútil.

El nivel de dificultad es percibido de manera distinta por cada persona. Hay personas que tienen mucha habilidad para unas cosas y otras personas que tienen habilidad para otras. Y si tú estás diciéndole a alguien que lo que está haciendo es fácil, estás discriminando su destreza para hacerlo.

Uno no sabe cuán larga puede ser la muralla china hasta que no se pone a recorrerla, pues algo parecido pasa aquí. Opinar desde fuera puede ser fácil, pero las cosas no se perciben igual cuando eres tú el que está dentro. Y sino, piensa si a ti te gustaría que alguien opinara de lo que haces diciendo que eso parece fácil. No es agradable, ¿verdad? Piénsalo la próxima vez antes de decírselo a nadie.

5. No puedes hacerlo

Lo que los demás entienden: da igual lo que te esfuerces, no lo vas a conseguir así que ¿por qué intentarlo?

¿Por qué diriges a alguien al fracaso? Puedo entender que no quieras que tu amigo se hunda y que sientas el deber de avisarle, pero entonces yo te pregunto: ¿quién te da el derecho a ti de juzgar lo que es bueno o malo para los demás? ¿Y si el fracaso es un paso más hacia su crecimiento?

Debes apoyar a los amigos que se atreven, que emprenden, que se arriesgan por conseguir lo que quieren. No alimentes sus miedos, alimenta sus sueños.

6. Buena suerte

Lo que los demás entienden: da igual lo que hagas, no depende de tiLa suerte es la que decide.

No atribuyas nunca el éxito de los demás a que tuvieron suerte. Las personas están donde están por lo que valen. La próxima vez en lugar de buena suerte, prueba con un “creo que lo conseguirás”, “estoy seguro de que podrás hacerlo”. Verás cómo mejora.

Nuestras palabras provocan emociones en los demás. Elígelas bien. Yo, como siempre, te espero en la próxima. Un gran saludo y un abrazo, Andrea.

Aquí dejo un vídeo que al igual que estás frases, pueden llevar a malentendidos y prejuicios innecesarios.

Andrea Méndez

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