ÍNDICE

1) Empatía en general
Tienes el poder de hacer que te pasen cosas buenas
Prohibido quejarse (Salvo Noè)‎
Cómo convencer (David Baró)
La vida hoy
Vídeos de empatía en general
Vídeos de virtudes complementarias a la empatía
Frases sobre la empatía
Para ser felices (Martin Seligman)
5 trucos para tener éxito (Shawn Accor)
La empatía, ¿un don o una habilidad? (Teresa Pereda)
La empatía (encuentra.com)
12 consejos para convencer (Dale Carnegie)
6 maneras de agradar a los demás (Dale Carnegie)
100 Reglas de sentido común para los líderes (euroresidentes.com)
6 frases que no debes decir nunca a nadie (Andrea Méndez)
La empatía: cinco consejos para desarrollarla (Carlos J. Tormo Sánchez)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)
La sonrisa y la alegría (Carlo de Marchi)
La empatía y las otras virtudes (Álvaro Gámiz)

2) Empatía en la familia
Frases sobre la familia
El diálogo en la pareja (sposa.ilbello.com)
Vídeos de empatía en la familia
Para ser felices (Martin Seligman)
¿Qué es un abuelo?
Algunos consejos para un hijo (Jackson Brown)
13 consejos del Papa Francisco para un buen matrimonio en la Amoris Laetitia
La aventura del matrimonio (opusdei.es)
Vivir juntos antes de casarse: ¿qué tanto conviene este periodo de prueba? (lafamilia.info)
Los 7 secretos de un amor duradero (hacerfamilia.com)
Decálogo para novios (Wenceslao Vial)
21 Reglas no negociables que cada matrimonio debe seguir (Tay Cuellar)
Convivir en familia: el arte de perdonar (Jutta Burggraf)
6 hábitos que debes mantener para tener una relación feliz (mejorconsalud.com)
La vida a una carta (José Luis Martín Descalzo)
10 ideas para la familia (Aquilino Polaino)
Empatía en el noviazgo (Lidia Magaña)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)

3) Empatía en la educación de los hijos
Educación y comunicación (Miguel Angel Robles)
Vídeos de empatía en la educación de los hijos
Algunos consejos para un hijo (Jackson Brown)
Sexualidad y género (Lawrence S. Mayer)
Qué hacer cuando los hijos se alejan de Dios (lafamilia.info)
No premies las obligaciones de tus hijos, valóralas (Elena Roger Gamir)
Por qué el aburrimiento es bueno para tu hijo (Laura Markham)
Juegos de género (Juan Manuel de Prada)
10 claves para educar (María Redondo)
10 conductas de los padres que entorpecen la educación de los hijos (Mayte Rius)
Decálogo para formar un delincuente (Emilio Calatayud)

4) Empatía con los amigos
La amistad: cómo comunicar bien
Consejos para cultivar la amistad
Carta supuestamente de Albert Einstein a su hija Lieserl
La clave para conectar con los demás (Francisco Alcaide)
6 maneras de agradar a los demás (Dale Carnegie)
6 frases que no debes decir nunca a nadie (Andrea Méndez)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)

5) Empatía en el trabajo
Cómo comunicar un diagnóstico médico muy malo (SPIKES)
Cómo convencer (David Baró)
La empatía del buen médico (Micheal Kahn)
Vídeos de empatía en el trabajo
Algunos consejos para un hijo (Jackson Brown)
Conecta con tus clientes a través de la empatía (elconfidencialdigital.com)
Cómo comunicar bien (es.wikihow.com)
5 trucos para tener éxito
9 consejos para dirigir a otras personas con empatía (Dale Carnegie)
Consejos para triunfar en una entrevista de trabajo (Xabier López Sastre)
100 Reglas de sentido común para los líderes (euroresidentes.com)
Una vida en diálogo con los demás (Alfonso Aguiló)
Empatía, sentir con los demás (Javier Laínez)

6) Empatía con el dolor
Cómo comunicar un diagnóstico médico muy malo (SPIKES)
Lo que nunca debes decir a los padres que han perdido un hijo
Todo lo que debe decir (y lo que no) al dar el pésame (José Carlos Bermejo)
Los 5 remedios contra la tristeza (Carlo de Marchi)
Cosas que no deberías decirle a quien padece depresión (mejorconsalud.com)
Cómo consolar a quien ha perdido un ser querido (educación.elpensante.com)

7) Empatía y Dios
Reza por mí (Miguel Angel Robles)
Cómo hablar de Dios hoy (Garret Johnson)
Cómo hablar de Dios en público (Sebastián Campos)
Una brizna de hierba (Walt Whitman)
Vídeos sobre la comunicación de la fe
Qué hacer cuando los hijos se alejan de Dios (lafamilia.info)
Filiación divina e intimidad con Dios (javier Sesé)
7 enseñanzas del Papa Francisco sobre la comunicación de la fe
Oración: empatía con Dios (Álvaro Gámiz)
Cómo defender la fe (Catholic Voices)
La vida a una carta (José Luis Martín Descalzo)
Sólo semillas (José Luis Martín Descalzo)
Diez claves para la comunicación de la fe (Juan Manuel Mora)
Comunicar la fe (Jutta Burggraf)

Links interesantes
http://hacerfamilia.com/
http://lafamilia.info/
http://www.solohijos.com/
http://www.conectacec.com/
http://www.interaxiongroup.org/
http://www.interrogantes.net/
http://empatici.com/
http://www.psicologiaevitacristiana.com/
http://catholic-link.com

La amistad: cómo comunicar bien

Sobre la amistad y su importancia he seleccionado tres frases famosas:
“La mejor fuente de placer la aporta la amistad, si no tienes amigos incluso aquello más agradable se vuelve tedioso.” (Santo Tomás de Aquino). Ya Aristóteles había dicho algo muy parecido.
“Con un amigo, las alegrías serán el doble de alegres, y las angustias la mitad de tristes.”
“El verdadero amigo se ríe de tus chistes, aunque no sean muy buenos y sufre con tus problemas, aunque no sean muy graves”.

El “amor de amistad” es muy amplio, se puede considerar incluido en todo amor, también en el conyugal.
No voy a hablar de todos los aspectos, sólo de la comunicación en la amistad porque:
a) Al oír hablar de matrimonios que se han ido al traste es frecuente escuchar “había un problema de comunicación entre ellos”.
b) Al oír hablar de hijos con problemas, se escucha que les falta comunicación con sus padres.
c) También se pierden amigos por ese mismo motivo.

Para mejorar nuestra comunicación conviene considerar que puede fallar:
1) Por exceso
La sinceridad consiste en decir con verdad lo que hay que decir. Hay cosas que no hay que decir, aunque sean verdad. Por ejemplo, hablar a la mujer de los defectos de su madre o de su padre sólo puede traer consecuencias negativas al matrimonio. No lo debe hacer, aunque ella misma critique a su madre.

2) Por defecto
a) poco tiempo en casa
b) pocas comidas juntos
c) pocos encuentros, fuera del trabajo, con los compañeros de trabajo
d) poca apertura de la casa a los vecinos o amigos
e) pudiendo, no dejar abierta la puerta de la habitación para que le interrumpan los hijos o los compañeros de trabajo
f) frecuente sensación de prisa o agobio que no facilita las interrupciones de los demás
g) mucho tiempo aislado mirando el teléfono o con los auriculares puestos
h) pereza en el uso de whatsapp. Por ejemplo, escribir en Navidad “Feliz Navidad” y enviarlo de una vez a todos los contactos y ya está. O bien, responder a un largo whatsapp personal con “ok” o “gracias”.

3) Por mala comunicación
Santa Teresa de Calcuta daba dos consejos fundamentales para una buena comunicación: respete y sonría. De ella son estas dos frases:
– “prométase hacer sentir a todos que hay algo grande en ellos”.
“una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón, guarda nuestra alma en paz, vigoriza la salud, embellece nuestro rostro e inspira buenas obras”.
a) respete:
– recuerde las tres palabras que el Papa aconseja usar mucho: permiso, gracias y perdón.
b) sonría:
– sea simpático, alegre. “El buen humor es la distancia más corta entre dos personas” (Víctor Borge)
– sea positivo, no se queje. El Papa Francisco ha puesto en su despacho de trabajo un cartel con un recordatorio para él, que dice: “prohibido quejarse”.

PARA AUMENTAR LA AMISTAD
1) Olvídese de sí mismo y hable de lo que supone que le puede interesar al otro: de su familia, de sus hijos, de su salud, de su trabajo, de sus aficiones… Muestre interés, demuéstrele que se acuerda del nombre de sus familiares, etc.
2) Deje hablar al otro, dé pocos consejos si no se los piden expresamente y aconseje sin excesivo énfasis.
3) Si resulta oportuno, sonría y haga bromas simpáticas.
4) Transmita serenidad, no mire el reloj, no se queje, no hable mal de nadie.

De 1987 a 1994 he vivido en la misma casa que el Beato Álvaro del Portillo. Cuando leí estos consejos en el libro de Dale Carnegie “Cómo hacer amigos”, me di cuenta de que todo eso se lo había visto hacer a la perfección al Beato Álvaro y que todo el que le trataba le cogía un cariño inmenso, desde el Papa san Juan Pablo II y el Presidente de la República de Italia Francesco Cossiga hasta su barbero, que también era el mío.

EN EL TRABAJO
Veamos cómo puede el médico efectuar la primera visita a un paciente recientemente ingresado en el hospital. Para este caso es conocido el protocolo de Micheal Kahn:
1) Respeto: llame a la puerta antes de entrar a la habitación y espere la respuesta.
2) Cercanía física: dé la mano al paciente.
3) Serenidad: siéntese.
4) Alegría: sonría, si la situación lo permite.
5) Claridad: explique brevemente quién es y cuál es su cometido.
6) Cercanía espiritual: pregúntele cómo está viviendo su estancia en el hospital

Veamos cómo comunicar al paciente un diagnóstico médico muy malo. Es algo frecuente para los oncólogos. El protocolo mundialmente famoso es el de Buckman, también llamado SPIKES, que son las iniciales de los 6 consejos en inglés:
1) Cercanía física y serenidad: elija un lugar tranquilo, apague el móvil, evite interrupciones, salude al paciente dándole la mano, siéntese cerca.
2) Cercanía espiritual (conversar): pregúntele cómo se encuentra hoy.
3) Cercanía espiritual: pregúntele como lleva su enfermedad.
4) Respeto: pregúntele si quiere saber más de su enfermedad.
5) Si es así, explique el diagnóstico con claridad.
6) Cercanía espiritual: siga hablando con él, pregúntele, entre otras cosas, si desea planificar con usted los próximos meses.

AL CORREGIR DEFECTOS
1) Decidir si corregir o no
San Juan XXIII decía una frase que se hizo famosa y que se puede aplicar a la familia, al trabajo, etc: “Conviene ver todo, disimular mucho y corregir poco”.
Por ejemplo, el exceso de consejos y advertencias a los hijos, cansa y quita eficacia a las indicaciones verdaderamente importantes.
2) Decidir si corregir con un comentario general o bien dirigirse a la persona concreta.
Por ejemplo, si uno de mis empleados llega con frecuencia tarde al trabajo, puedo decírselo a él o animar a todos los empleados a que cuiden la puntualidad. Hay que valorar ventajas e inconvenientes.
3) Ver cómo corregir bien
Algún ejemplo:

A) Corregir a un amigo que está traicionando a su mujer (inspirado en el Evangelio):
1) Evite dar sensación de enfado y sea siempre respetuoso.
2) Cercanía física y serenidad: elija un lugar tranquilo, por ejemplo, en casa a tomar un café. Apague el móvil y asegúrese de que no les interrumpan.
3) Cercanía espiritual (escuchar): pregúntele por su mujer y por sus hijos. Pregúntele quizá luego por la otra mujer.
4) Corrija con palabras como éstas: “te estás haciendo daño a ti, a tu mujer, a tus hijos e incluso a esa otra mujer. Sembrando egoísmo no se recoge felicidad para nadie…”.
5) Si no reconoce que está traicionando, no se lo discuta y dígale lo mismo, pero en condicional.

Confrontemos estos consejos con el diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar:
1) Cercanía física: Jesús se acerca al pozo.
2) Cercanía espiritual y serenidad: habla con ella de otras cosas con naturalidad.
3) Le pide que llame a su marido y después le dice que ha tenido cinco maridos y que el que ahora tiene no es su marido.
4) Ya no la corrige. No es necesario.

B) Corregir a un hijo adolescente que ha sacado malas notas (inspirado en Stephen R. Covey “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”):
1) No muestre enfado.
2) Cercanía física y serenidad: si es posible, hagan algo juntos, por ejemplo, merendar.
3) Cercanía espiritual: pregúntele por el motivo de las malas notas y no le contradiga, déjele hablar. Si no habla, no se impaciente, dele tiempo y si sigue mudo, acéptelo.
4) Dígale algo así: “Tienes un problema, si quieres buscamos entre los dos una solución, ¿tú que propones?”.
5) Si da una solución absurda, proponga otra y pregúntele su opinión.
6) Decida finalmente una solución, aunque resulte algo dolorosa para el hijo.
7) Si queda desanimado, se le puede hacer notar lo bien que hace otras cosas o el cariño que se le tiene. Atención al uso de la palabra “pero” porque lo que se dice antes queda devaluado y lo que se dice después queda exaltado. Por ejemplo, conviene decir: “sé que has de mejorar en matemáticas, pero te quiero mucho”. Si se dice al revés devalúa el cariño hacia el hijo.

Nota: Hay un libro interesante sobre este tema: “Cómo hablar para que los niños escuchen. Y cómo escuchar para que los niños hablen” (Adele Faber, Elaine Mazlish).

Álvaro Gámiz

Tienes el poder de hacer que te pasen cosas buenas


Quiero que me pasen cosas buenas.

Propícialas.

¿Cómo?

Vive el momento presente: no estés angustiado por tu pasado ni ansioso ante el futuro.

Y si mi presente es desastroso, ¿qué?

Toma con ganas tu presente: no importa lo que te pase, sino cómo te lo tomas.

Lo dijo Epicteto hace dos mil años…

Tu interpretación de tu presente es decisiva. Ahí detentas todo el poder: ¡alcanza una interpretación que mejore tu vida, que la enfoque hacia la felicidad!

¿De qué depende hacer una buena interpretación?

De tres factores: uno, tus creencias, lo que piensas de la vida…

Pienso que me gusta, por ahora.

Dos: tu actitud, que sepas decirte cada mañana “hoy va a ser un interesantísimo día”.

¿Y eso determina algo?

¡Predispones toda tu bioquímica en esa orientación, está comprobado!

¿Y tres?

Adiestra tu sistema reticular activador ascendente (SRAA).

¿Mi… qué?

Así se llama tu función cerebral de filtraje de información: tu cerebro recibe a cada instante varios millones de bits de información… y tu SRAA se fija sólo en los alineados con tus intereses.

Una embarazada ve cochecitos de bebé por todos lados: ¿es eso?

Eso es. Tu mente coopera con tus propósitos, intenciones, ilusiones…: con tu atención.

¿Mi mente modela mi realidad?

“Descubrir algo nuevo puede ser ver lo viejo con otros ojos”, dijo Proust. Cada mañana imagina un objetivo para ese día, un desafío, algo que anhelas que te suceda.

Como la famosa ley de la atracción.

Cuándo sabes lo que quieres, es más fácil que te pase, pues te darás cuenta si te pasa.

Me conviene mucho, pues, saber lo que quiero, dibujarme un proyecto vital…

“Cuándo sabes a qué puerto vas, todos los vientos son favorables”, dijo Séneca. Si no lo sabes…, ningún viento será bueno.

¿Algún ejemplo práctico?

Una amiga me decía, desesperanzada: “No encontraré un hombre que me quiera”. Le pedí que sustituyese esa idea por la imagen del hombre anhelado. “De mundo, viajero, aventurero…”, me dijo. Así activé su SRAA.

¿Y?

Al día siguiente, en el AVE, el hombre de su asiento vecino consultaba en un portátil… viajes a Birmania.

Era él.

Hoy están juntos.

Espero que para bien.

Mi amiga ya sabe atraerse cosas buenas.

Deme otro consejo para eso.

Conecta con tus pasiones verdaderas. De­sempeña un trabajo que te ilusione. Y persevera. Esto hoy va de capa caída…

¿Sí?

El umbral de frustración ha descendido, nos frustramos pronto. Enseña a un niño a perder: le fortalecerás ante reveses de la vida.

¿Así le educaron sus padres?

Mi madre, economista como mi abuelo, Fabián Estapé, me llevaba de niña a sus gestiones en la Bolsa de Barcelona. Y allí, en vez de fijarme en las cotizaciones, yo le decía a alguno de aquellos agentes: “Le noto triste”.

Le salía la psicóloga.

Eso me dijo mi madre: “Dedícate a lo de tu padre”.

El psiquiatra Enrique Rojas.

Mi maestro. Y como a él, me interesan las personas y su felicidad, escuchar, ayudar.

De todo lo aprendido de su padre, destaque algo.

Que el buen terapeuta sabe generar un vínculo de amistosa armonía con su paciente.

Señáleme lo último que la ciencia aporte a su trabajo.

Que el cáncer es de origen multifactorial, y un factor de riesgo son las emociones.

Vaya.

Si tu imaginario es ansiógeno, tu ansiedad generará más cortisol del necesario…, lo que desgasta el sistema inmunitario, lo que a su vez inflama el organismo…

¿Inflama?

Colitis, faringitis, artritis, amigdalitis… Insomnio, caída de cabello, taquicardias, palpitaciones, envejecimiento… e irritabilidad. Y mala irrigación del lóbulo prefrontal: pérdida de memoria y concentración… Y, claro, te deprimes: la depresión es un estado inflamatorio de la mente.

Me temo que vivimos en un siglo inflamatorio.

Es así, por tanto perfeccionismo: queremos hacerlo todo perfecto. Por cronopatía: le pedimos demasiado a cada minuto. Por controlarlo todo: incluso el futuro de los hijos…

¿La receta es… que me relaje?

Toma tú las riendas de tu propia vida. Y rodéate de personas-vitamina. Y háblate bien: que tu pensamiento use palabras alegres, constructivas, ilusionantes, ¡sin quejas! Mira algo con interés, y se volverá interesante.

¿No es eso autoengañarme?

Puestos a autoengañarte, que sea para bien.

Marian Rojas Estapé
https://www.lavanguardia.com/lacontra/20190208/46288773841/tienes-el-poder-de-hacer-que-te-pasen-cosas-buenas.html

Cómo comunicar un diagnóstico médico muy malo: protocolo de seis etapas de Buckman (SPIKES)


Primera etapa. Preparar el contexto físico más adecuado
En esta etapa se incluirían todos los aspectos relacionados con el momento más adecuado, lugar, profesional, paciente, etc., así como una pequeña evaluación del estado emocional del paciente para averiguar si es el momento más adecuado para dar la mala noticia; por ejemplo, ¿Cómo se encuentra hoy?, o ¿Qué tal, cómo se siente?, o ¿Se siente hoy lo suficientemente bien para hablar un rato? (dependiendo de la situación se elegirá una de estas preguntas o alguna similar).

Segunda etapa. Averiguar cuánto sabe el paciente
Esta fase es muy importante, ya que el paciente a menudo presenta ideas o al menos sospechas que pueden ahorrar mucho camino al profesional (imagínense un paciente fumador que ha estado ingresado porque le vieron «algo» en un pulmón y le han hecho mil pruebas en el hospital incluida una broncocospia). El aporte de la información y el impacto que puede producir dependerán en gran medida de la correcta ejecución de esta fase.

Se realiza mediante preguntas indirectas abiertas y escucha activa con técnicas de apoyo narrativo, concentrando la atención no sólo en la narración del enfermo, sino también en su comunicación no verbal.

Interesa particularmente saber cómo de grave cree el paciente que es su proceso y cómo puede afectar a su futuro. Estos aspectos interesan mucho más que el hecho de si conoce el nombre de su enfermedad o su patofisiología. No conviene por supuesto «recrearse» en aspectos sin trascendencia en la evolución del paciente o familiar o que no sean necesarios para la comprensión del proceso. Podrían utilizarse preguntas como:
— ¿Qué piensa usted sobre este problema, su dolor en el pecho, su tos, etc.?
— ¿Qué le han dicho sobre su enfermedad?
(Esta pregunta es muy positiva de cara a evitar malos entendidos o mensajes contradictorios o con matices diferentes, problema relativamente frecuente en pacientes que son atendidos por distintos profesionales en diferentes ámbitos: pacientes oncológicos, etc.):
— ¿A qué cree que puede ser debido su problema?
— ¿Cómo ve usted esto de grave?

Incluso estas preguntas conviene hacerlas de forma escalonada, dejando por ejemplo la última de las descritas para al final de esta fase, cuando ya hayamos captado parte de las creencias del paciente. Con este tipo de preguntas podremos obtener información:
• Características del paciente: nivel educacional, capacidad de expresión, preparación, etc.
• Estado emocional en relación a su proceso. Conviene estar atento a lo que el paciente dice y a lo que no dice o evita decir, así como a todas las claves no verbales que seamos capaces de captar. Es interesante advertir la falta de concordancia entre comunicación no verbal y verbal. Por otro lado, este tipo de preguntas en una persona que no sospeche nada pueden ayudar a aclimatarlo a la nueva situación.
Una vez que hemos explorado lo que ya sabe, debemos saber lo que sospecha. Si no ha salido con alguna de las preguntas anteriores se puede añadir alguna de las siguientes:
— ¿Y usted por qué cree que le han hecho todas estas pruebas?
— ¿Y qué es exactamente lo que le tiene preocupado?
— ¿Está usted preocupado por…?
— ¿Hay alguna cosa que le preocupe?

En una segunda fase podemos introducir preguntas sobre el futuro, sobre todo en el tipo de pacientes que sospechemos no saben nada de la naturaleza de su problema. Por ejemplo: ¿Qué planes tiene usted con respecto a su futuro? Esta fase pretende minimizar la incomodidad en la medida de lo posible y transmitir al paciente que nos interesamos por lo que piensa y siente, estando dispuestos a escucharle.

Hay que tener en cuenta que el profesional no es el único medio de información. El paciente recibe información a través de otros enfermos, de medios diagnósticos o terapéuticos, de otros profesionales o de los medios de comunicación.

Otra ventaja añadida de una correcta ejecución de esta fase es evitar los mensajes más o menos contradictorios que entre distintos profesionales se producen a menudo, ya sea por distinto criterio, por miedo a decir la verdad, por inseguridad o desconocimiento.

Tercera etapa. Encontrar lo que el paciente quiere saber
Esta fase es fundamental a la hora de compartir información posterior con los pacientes. A veces es difícil conocer si el enfermo quiere saber y si la información que se está aportando es mucha o escasa. O sea, que es difícil saber cuánta información es capaz de asimilar en cada entrevista.

Aconsejamos preguntar directamente qué nivel de información puede asimilar. Por ejemplo: Si esto se convirtiera por casualidad en algo grave, ¿pertenece usted al tipo de personas que le gustaría saberlo exactamente? ¿Le gustaría que yo le explicara todos los detalles del diagnóstico? ¿Es usted del tipo de personas que le gustaría conocer todos los detalles del diagnóstico o preferiría sólo conocer el tratamiento a seguir? Si el problema fuera grave, ¿cuánto le gustaría saber sobre él?, o, ¿Le gustaría que le explicara todos los detalles sobre
su problema o hay alguien más a quien le gustaría que se lo contara?

De estas preguntas hay algunas que dejan capacidad de elección al paciente. Es decir, preguntas como las de ¿Es usted del tipo de personas…? reconoce que existen personas así y le hace más fácil reconocer su postura en caso de no querer información. O, por otro lado, en la última pregunta se deja abierta la posibilidad de desplazar el peso de la información a otra persona del entorno.

Este tipo de preguntas puede parecer que «desvela» información o que incluso puede causar más estrés en los propios pacientes, pero la realidad es que si se realiza bien, puede clarificar muchas cosas al profesional sin perjudicar al paciente. En cualquier caso, como ya se ha expresado anteriormente, no es necesario preguntarlo tan abiertamente para conocer si quiere y cuánto quiere saber un paciente.

Una sensibilidad adecuada en el profesional puede obtener la misma información. En nuestra cultura, una opción puede ser la de esperar a que el enfermo sea el que nos pida más información, muy pendiente de la comunicación no verbal, esperando a que el paciente asimile cada «parte» de la información que se le haya dado con silencios y escucha activa, y que nos pida más mirando al profesional en actitud de espera o pidiendo más información con preguntas directamente. Un símil útil podría ser el de darle un trozo de tarta (pequeño para que no se le haga difícil de digerir), y esperar a que lo asimile y nos pida más porciones según su propio ritmo de asimilación.

En caso de que el paciente exprese su preferencia por no discutir el tema o lo dé a entender, debemos dejar siempre abierta la puerta, ya que un porcentaje de ellos pueden cambiar de opinión posteriormente. Pero el respeto a la decisión del paciente debe ser obvio.

Cuarta etapa. Compartir la información
Si el paciente en la anterior fase ha expresado su deseo de compartir toda la información procederemos a ello. Si el paciente lo negó, pasaremos a discutir el plan terapéutico. El aporte de la información aquí tiene un doble papel: que el paciente conozca su proceso y realizar un diálogo terapéutico.

Lo primero es «alinearnos» con el paciente, partiendo del nivel de información que ya tiene. A continuación se deciden los objetivos de la entrevista: qué aspectos informativos y educacionales van a ser tratados. Es esencial tener una agenda clara, siempre muy abierta a la agenda del propio paciente. A partir de aquí empezaremos a abordar elementos del diagnóstico, tratamiento, pronóstico o apoyo del paciente en función de las necesidades.

En esta fase es importante ser consciente del derecho del paciente a tomar sus propias decisiones, en relación al tratamiento principalmente, y que ello no genere frustración en el profesional si no coincide con su visión de la situación. Como ya se ha dado a entender, esta fase puede ser simultánea a la etapa anterior, siendo la petición del paciente de más información la que nos detalla su capacidad de asimilación y la que nos permite decidir cuánta información debemos darle.

Quinta etapa. Responder a los sentimientos del paciente
Consiste básicamente en identificar y reconocer las reacciones de los pacientes. Unas malas noticias bien comunicadas pueden fracasar si el profesional no desarrolla adecuadamente esta fase. Como elementos importantes hay que destacar aquí el papel de los silencios, la empatía no verbal y la escucha y el respeto al paciente.

Sexta etapa. Planificación y seguimiento del proceso
El seguimiento debe ser consensuado por ambos. El profesional debe dejar claro al paciente que siempre estará a su disposición para lo que necesite. Debe estar continuamente atento a los problemas o preocupaciones del enfermo, y movilizar también todas las fuentes de apoyo familiar o social que sean necesarias en cada momento. En este sentido, hay que tener en cuenta que este tipo de enfermos generan verdaderos núcleos de soledad al no compartir sus preocupaciones y miedos con otros familiares o amigos para no hacerlos sufrir. Debe aclararse la continuidad de nuestra atención en estos aspectos comunicacionales tanto como en el proceso físico.

La actitud obviamente debe ser positiva, preparándose para lo peor cuando exista esta posibilidad y esperando lo mejor, sin falsas esperanzas y sin aportar información no real. Debe planificarse una determinada estrategia en relación al número de visitas, fases del tratamiento, etc. El paciente debe comprobar que controlamos la situación.

Evaluación de las estrategias utilizadas
Este apartado es sumamente importante, ya que un análisis de las entrevistas realizadas con ventajas y defectos ayuda al profesional a conocerse mejor y a reafirmar su confianza, y puede aportar instrumentos para mejorar aquellos aspectos necesarios.

Una buena manera de evaluar la estrategia utilizada es valorar nuestras emociones, ideas o acciones tras la entrevista mediante una reflexión personal. Se debe valorar qué hemos sentido, nuestra seguridad y «confortabilidad», el impacto que hemos producido y las reacciones que se han suscitado, si la información que el paciente ha asimilado era la esperada y si se tienen claros los objetivos del paciente de cara al futuro.

En este sentido, puede ser muy útil comprobar la asimilación con relativa frecuencia durante la entrevista y pedir al paciente un resumen final y su estado emocional tras la entrevista; un sencillo ¿Cómo se encuentra? Los comentarios a esta pregunta pueden darnos una valoración bastante real de la calidad de la entrevista y del cumplimiento de objetivos.

La información aportada por los allegados del estado de ánimo posterior del paciente y de su actitud puede igualmente ayudar a valorar nuestra intervención a la vez que nos aporta información importante de cara al seguimiento del paciente.

Este artículo ha sido elaborado a partir de las siguientes referencias:
1. Prados Castillejo JA, Quesada Jiménez F. Guía práctica sobre cómo dar malas noticias. FMC. 1998; 5(4): 238-50
2. Buckman R How to break bad news. A guide for health care professionals. Baltimore: Ed. John Hopkins, 1992.
3. Baile WF, Buckman R, Lenzi R, Glober G, Beale EA, Kudelka AP. SPIKES-A six-step protocol for delivering bad news: application to the patient with cancer. Oncologist. 2000;5(4):302-11.